[Crónica] Primavera Club Madrid (sábado 8 diciembre)

Presentamos nuestra crónica a 4 manos de la jornada del sábado, a cargo de la señorita H. y el Señor Lobo. También podéis ver nuestra crónica del viernes y fotos de las actuaciones de The Vaccines y Los Punsetes.

H.: Atrincherados en la Nave de Terneras

A las 6 de la tarde estábamos ya haciendo cola (y antes que nosotros unas 30 personas que teníamos delante) para entrar en la Nave de Terneras. El aforo de 80 personas (100 contando con el grupo de turno, personal técnico y de la organización) hizo que las bandas se vieran en una situación surrealista. Por lo menos habían quitado las sillas que habían puesto para los conciertos del viernes.

A las 19:15 empezaba Tuya, el grupo local con sonido internacional. Una lástima que no pudieran tocar ante la cantidad de público que se merecen porque su álbum, Waterspot, ha sido uno de los álbumes del año a nivel nacional, y el directo prometía. Efectivamente, un directo muy cercano y estupendo. Empezaron suave y fueron subiendo la intensidad con temas como ‘Cake’ y ‘Never Vacation’ que sonaron muy bien, diría que más potentes que en el disco. ‘Hands of Wasted Men’ puso el toque de pop psicodélico y bailable y les quedó genial.

Con un público tan reducido, la primera fila era además de obligatoria, todo un privilegio. Así pudimos ver como se le rompía un palo a Juan Diego Gosálvez (batería y coros), co omo le entraba la risa a Héctor Ngomo (bajo, teclados, voz) ante uno de los comentarios de David T. Ginzo (voz y guitarra).

Se despidieron, más que dignamente con ‘All My Best’. Puede que Ginzo no supiera qué decir entre tema y tema. Muy acertado su comentario sobre un riesgo de neumonía mucho mayor que el de avalancha. Y es que la Nave de Terneras bien podía haberse llamado de Neveras. Decía que nunca había hablado tanto en un bolo. Yo creo que estaba entre cortado y superado por lo absurdo de tocar en una sala medio vacía, pero con gente esperando fuera. Eso sí, cada vez que empezaba un tema recuperaba el control y lo bordaba.

Había oído hablar de Little Wings pero no me imaginaba que su directo pudiera ser una cosa tan loca. Kyle Field (líder, guitarra y voz) salió al escenario con una pinza de tender la ropa para sujetarse el pelo y toco el primer tema como si lo estuviera interpretando en un teatro de máscaras, con saltito de rockstar incluido. Animó al público desde el primer momento y posó para las cámaras y móviles como si tal cosa. Antes del segundo tema hizo referencia al tema del aforo y dijo que no quería participar en la política que giraba en torno al desastre. Con un set de voces grabadas en el ipod que conectaba al micro y como si fuera monitor de un campamento se bajó del escenario para correr alrededor del público y para acabar tocando la guitarra sentado en el corro de 80 personas – un momento genial. Un directo divertidísimo y sorprendente. Me hizo gracia uno de los tuits que vi entre concierto y concierto, que decía algo así: “Little Wings no pueden salir de la Nave Terneras porque no les dejarían volver a entrar”.

El concierto de Cats on Fire fue sin duda de lo mejor de la Nave de Terneras. Comenzaron con ‘Our Old Centre Black’ y al terminar el tema y ver la gente que miraba desde fuera dijo que lamentaba el uso político que se había hecho de una tragedia y que si hacía falta que saliesen a tocar para los que no habían podido entrar lo harían. Y así lo hicieron, al final del concierto cogieron sus bártulos y salieron a tocar para los que seguían en la cola. Un detallazo.

Mattias Björkas (líder, voz y guitarra) bromeaba con el problema del líquido que se gasta en cada vaso de sidra y decía que es ese tipo de cosas las que los políticos deberían intentar resolver. ‘My Sense of Pride’ sonó de las primeras, y aunque siendo tan pocos daba un poco de corte ponerse a bailar, la verdad es que a muchos se nos iban los pies. Le siguió ‘A Different Light’, tema en el que Björkas empezó a bailar al estilo Ian Curtis, y la verdad es que tiene un aire.

Bromearon también con la temperatura de la sala y la comparaban con la temperatura en Finlandia, dónde obviamente hace mucho más frío que en España, pero por lo menos allí saben calentar los interiores. Había que darle la razón, como no, ¡si después de 3 horas en la sala aún llevábamos el abrigo puesto! Fue un concierto excepcional que lamentablemente sólo pudimos disfrutar unos pocos.

Redd Kross trajeron zapatos de charol y rock del bueno. No sé si fue porque ya llevábamos unas cuantas cervezas (o a lo mejor es que los fanáticos del rock abultan más que los fanáticos del moderneo), pero en este concierto, aunque no llegué a quitarme el abrigo, recuperé la sensibilidad de los dedos de los pies.

Comenzaron con ‘Stay Hawai From Downtown’, que sonó acelerada y potente. Al terminar el tema, Steve McDonald (bajista y voz) ironizó sobre una salida ordenada y tranquila de la sala. Es el bajista precisamente, hermano pequeño de Jeff Mcdonald (voz) el que le da más potencia al grupo. ‘Uglier’ y ‘The Un Temptations’ pusieron el toque punk a la jornada.

Tras un pequeño problema con el wireless the Steve Macdonald y un solo de John Stielow (batería) nos deleitaron con uno de los míticos y diabólicos temas de ‘Annette’s Got the Hits’, se despidieron con ‘Crazy World’ antes del bis y prometieron volver en verano para compensar a toda la gente que no les había podido ver.

En el bis ofrecieron una noche intensa de doble placer y dolor para 2 de las señoritas del público. Arriesgaron, el aforo no jugaba en su favor. Se merecen una mención los motivados de la primera fila, yo creo que fueron ellos los que hicieron que subiera la temperatura. Fans de los de verdad, de los de bota de cuero y air guitar.

Señor Lobo: Los festivales son para el verano

Me incorporé a tiempo para tomar posiciones antes del inicio de Los Punsetes. Caso raro el de este grupo, ensalzado a los altares del indie nacional por un amplio sector de la crítica, sobre todo la más talifan. Su variedad de registro musical es tanta como la gama de movimientos exhibida por Ariadna, su cantante. Admito que lo que hacen está bien hecho y tiene su gracia, y que cuentan con tres singles pegadizos y muy cantables, que ya es más de lo que pueden decir muchos. Pero hasta ahí llega para mí lo disfrutable en un concierto de LP. Muy poco para un directo grande, abriendo para Los Planetas en una especie de fiesta celebratoria del indie patrio.

Los Planetas lo entendieron más como fiesta propia que como celebración colectiva de la escena nacional – a pesar de que así lo había vendido el marketing de la organización. Por ello se marcaron un set de dos horas largas y generoso en bises, excesivo para un festival. Pero no nos engañemos, la mayoría de los treintañeros y cuarentonces (incluida Doña Leti) congregados en el Matadero habían venido a ver a Jota, Erik y compañía. El porcentaje de decepcionados fue mínimo, una vez empezaron a sonar clasicazos como ‘Santos que yo te pinté’ (por mucho que no falte en ningún bolo de Los Planetas).

El juego de los «amigos» invitados quedó reducido a Marina de Klaus & Kinski haciendo la voz femenina en ‘No sé como te atreves’. La ausencia de otros amigos quedó apaciguada con ‘Un buen día’, que es lo que la mayoría esperaba para cantar a grito pelao y rememorar años pasados, y santas pascuas.

Acabada la noche, creo que el festival dejó contentos a los fans de Los Planetas, sobre todo aquellos que no han tenido la fortuna de acudir a muchos de sus conciertos en los últimos años, y no tan contentos al resto. Mi impresión personal es que los festivales son para el verano. Al aire libre y con buen tiempo nos parece todo mejor y lo perdonamos todo, hasta los acoples de sonido. Con frío y mal humor por colas y aforos, somos todos muy críticos.

H.: Mi conclusión sobre esta edición del Primavera Club es que perdemos todos: Madrid y Barcelona, que se quedan sin festival, la organización, los grupos, y sobre todo, perdemos los aficionados a la música en directo, que hemos aguantado colas, cacheos y esperas interminables. Por no hablar de los que se han perdido a sus grupos favoritos habiendo pagado un abono.

A una servidora, que ha DISFRUTADO unos cuantos Primavera Sounds y varios Primavera Clubs, la organización de estos festivales le ha parecido hasta la fecha impecable. Ignoro si en esta ocasión se podían haber reorganizado las Naves, pero me da la sensación de que a 3 días del festival debía de ser una gestión, como poco, complicada. No me creo que la organización haya tenido la opción de mejorar la situación y no lo haya hecho, no tendría sentido.

Entiendo al que, como buen consumidor, arremete contra el que le ha vendido la entrada, pero a un nivel un poco más general, ¿dónde antes cabían 800 a tres días de festival sólo caben 100? Señores, hay un elefante rosa en la habitación y la Administración no quiere hablar de ello. Y que conste que en la Nave de Terneras cabían, además de los 80 afortunados del público, 3 elefantes, unas cuantas terneras y unos 10 radiadores, que buena falta hacían. No sé como se hubieran podido desalojar en una emergencia, pero caber, cabían.

Sirva esta crónica para apoyar a los que siguen intentando traer música en directo pese a las administraciones, sus cambiantes opiniones y su política de no dar la cara. Este festival me ha sabido a poco, me quedo pendiente de las próximas novedades del cartel del Primavera Sound 2013.

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