Crónica: Ojeando Festival 2015

Viernes 3: la gran fiesta ojeneta

Ojén tiene algo especial, ya os lo dijimos y no nos cansaremos de hacerlo. En esta hermosa villa blanca, todo el pueblo se vuelca para hacer que el Ojeando, año tras año, siga adelante (no como otros).

En nuestra opinión, el de este año ha sido el cartel más variado, selecto y equilibrado de la historia del Ojeando Festival. Así que se nos partió el corazón al ver que, por no traer al superventas de turno (Lori Meyers, Vetusta Morla, Love of Lesbian, etc.), no se pudo colgar el cartel de sold out por cuarto año consecutivo. Pero los bándalos estamos enamoradísimos de esta entrañable mezcla de festival para supermodernos y feria de pueblo, y por ello mandamos un pequeño comando. Os lo cuentan Pako, Roby y Brenda.

The Loud Residents

Tras su paso la pasada edición por el Escenario Plaza, The Loud Residents llegaba al Escenario Patio, el “escenario de los mayores”. Curioso esto último, dado que este escenario es el patio de un colegio. Como ya sabéis por otras reseñas, The Loud Residents son una de nuestras apuestas fuertes para el futuro, aunque con su EP For You, Lovers and Sinners se han convertido en presente. Puntualmente, a las 21:30 comenzaron con ‘Baby Bye Bye’, para sorpresa, entre otros, del que escribe esto, dado que pensábamos que empezarían como acostumbran hacer con ‘Zombie Kid’, que fue la siguiente, ambas sacadas de su homónimo primer trabajo. Sixto, el vocalista, hizo las delicias del público como suele hacer en cada concierto, y pasamos a una de su nuevo EP, ‘Prozac’ fue la elegida para seguir el camino de este gran concierto que posteriormente continuaría su transcurso con ‘Set On Fire’. Los pogos, que son casi una obligación entre sus ya fieles seguidores, se hacían reales y no fueron pocos los golpes que se recibieron en ellos. Pero era una fiesta, la fiesta de The Loud Residents, y ellos lo sabían. ‘The Battle’, ‘Hypersonika’ y ‘The End Of The Story’ fueron las siguientes y el frontman no dudóni un instante en tirarse al público, para luego quitarse la camiseta de The Smiths tan molona que llevaba (cuanto más lo vemos, más nos recuerda a La Iguana, oigan). Sixto, Juan y Manuel encararon el final de su fiesta con el tema más weezeriano del nuevo EP, ‘Verlaine’, seguido de ‘Sex Sex Sex’ para rematar con uno de los más queridos por sus seguidores: ‘Mafia’. En definitiva, si tienes oportunidad, apúntate a la fiesta que The Loud Residents organiza en cada uno de sus conciertos. (Pako)

Guadalupe Plata

cita StanConcierto corto y rancio que supo a poco. Tuvo sus momentos, sí,  pero Guadalupe Plata es un grupo del cual esperábamos más, esperábamos ver al público bailar sus ritmos frenéticos de guitarra, barreño y batería… Pero se quedó en esperanza. A duras penas alargaron sus temas, pudiendo ver en los primeros compases de la velada uno de sus grandes cortes como es ‘Lorena’. El personal empezaba a agruparse  para disfrutar de la velada que el festival nos tenía reservada y observamos que llegaba un público no muy joven. Tras ritmos frenéticos que no hicieron bailar, pero amenizaron el ambiente, llegaron a otro de sus grandes temas, ‘Rata’. La maldita rata malnacida consiguió levantar los ánimos algo más. El bajo-barreño del que todo el mundo hablaba fue cambiado por un bajo aún más raro pero con más forma de lo que es, y la voz chillona y ardiente de Perico se hizo notar más que antes con temas como ‘Huele a Rata’ incluida en su nuevo disco Guadalupe Plata.  Con los ánimos algo más levantados se fueron del Escenario Patio, dejando mal sabor de boca al esperar más, tanto de duración como de intensidad, para dejar paso al esperado The New Raemon. (Pako)

The New Raemon

Aquí llegaban el Señor Ramón Rodriguez y su banda, para empezar con sus ritmos hipnotizantes y sus letras que saltan todas las barreras que les pongas para que te lleguen a lo más profundo. Puntualmente empezaban con un tema de su aclamado A Propósito de Garfunkel, ‘La Cafetera’, y con el público empezando a entregarse al músico catalán, ‘Sucedáneos’ siguió el camino abierto por la anterior. Un Escenario Patio a rebosar pedía más, y The New Raemon no falló con ‘La Ofensa’, ‘Por Tradición’ y continuando con una de las de su nuevo LP ‘Reina Del Amazonas’, que ya se pedía por las primeras filas. Fue el turno del single del mencionado largo, que da nombre al mismo, ‘Oh, Rompehielos’, que con las palmas desacompasadas del público adquirió cierto toque de tablao flamenco. Continuó la senda de su último disco publicado este mismo año con ‘Mientras Sea Intruso’, y remató con ‘Quimera’. Con ‘Fuera Complejos’ y ‘Hundir La Flota’ volvió a su primer trabajo, haciendo las delicias de los amantes de este disco.

The New Raemon llegó a Ojén como un vendeval y estuvo sacudiendo a cada uno de los presentes desde el mismísimo instante en que pisara el Patio; así que con aplomo, el grupo derribó al público con su remate final: ‘El Cau del Pescador’, ‘El Yeti’ y la aclamadísima ‘Tú, Garfunkel’, que nos hizo dejarnos la garganta en cada frase. Sin duda, The New Raemon sabe encandilar al público sin ningún problema, y esto es lo que hace que sus conciertos sean tan hipnotizantes. (Pako)

Ángel Stanich

Que en esta casa somos muy fans de Ángel Stanich no es ningún secreto, así que tampoco os soprenderá mucho que la del santanderino fuese una de las actuaciones que con más ansia aguardábamos. Nosotros y todo el público del Ojeando, en realidad. Se presentó acompañado solo por su guitarra, entonando ‘Amanecer Caníbal’, y fue más que suficiente para cautivar a una audiencia que se había entregado incluso antes de que su enorme melena rizada de bárbaro compareciera en el Escenario Patio. Hizo entonces su entrada el resto de la banda, y fue tan discreta que pareció que quisieran parecer desapercibidos. Pero en cuanto empezaron a tocar sus instrumentos, pasaron tan desapercibidos como un elefante en una cacharrería. Stanich venía decidido a conquistar Ojén, como si de un Alarico Rey de los visigodos cualquiera se tratara. Se lanzó al ataque al son de ‘Mojo’ y los allí presentes no hicieron ni tan siquiera amago de resistirse: se rindieron y se unieron a las hordas invasoras. Hicieron propio uno de sus éxitos que es ya casi un himno, los cabeceos y bailoteos se transormaron en boatos, y Ojén toda explotó en el canto tribal de ‘Camino Ácido’.

En el momento álgido del concierto, Stanich aflojó el ritmo para dar paso a una emotiva ‘Miss Trueno’, súplica aún más desgarradora en directo que retumbó en los oídos e hizo añicos las almas. El Patio estaba hasta la bandera, pero el público desapareció y él estaba solo para ti, cantándole a tu corazón.

Un público completamente entregado esperó paciente que el santand
erino le dedicara ‘El Outsider’, al que llegó ‘Jesús Levitante’ mediante. Entonces, como viene siendo habitual, Stanich no dudó y se bajó del escenario (y casi se nos escoña) para darse un paseo ante las primeras filas de sus súbditos, y animarles a la lucha cargándoles de euforia con la locura de ‘Metralleta Joe’. Y así, en un estallido de emoción y adrenalina, nuestro propio Alarico patrio se despidió de un Ojeando que había conquistado ya mucho antes de invadirlo. (Roby)

Perro

Las cita con Perro era otra de las imperdibles en un festival lleno de citas imperdibles. Los murcianos se presentaron en la villa ojeneta para hacer lo que mejor se les da: armar un fiestón a base de buen rollo y «noise caótico». Lo hicieron arrojando, sin pausa pero con muy buena letra, temas de letras pegadizas y casi obsesivas, como ‘La Reina de Inglaterra’, ‘¡Viva El Porras!’ o ‘Paco Fiestas’. También aprovecharon para presentar alguna canción de nueva cosecha (¿‘La Corta’ y ‘Azul Mayoría Absoluta’?). Entre pogo y pogo alguien (es decir, yo) recordó aquello de «¡MARLOTINA, HIJOS DE PUTA!» y esta vez Guille lo oyó. «Luego, luego la tocamos», contestó. Y luego la tocaron, para cerrar su bolo, como siempre. Es una tradición ya, y nosotros, desde aquí, esperamos que tenerlos dando su espectáculo esperpéntico, apabullante y alborotador en los festivales patrios, también se consolide como tal. (Roby)

Sábado 4: #BackToBasics

«Back to basics» era el leitmotiv de esta edición, y la jornada del sábado reflejó la esencia del mismo. Sin más dilación, os contamos el segundo gran día del evento.

Stone Pillow

Y llegó el día: el regreso de Stone Pillow al escenario principal del Ojeando Festival. Y es que, estos chicos malagueños volvían a Ojén, tras su paso en 2012, como una banda mucho más madura, esta vez,presentándonos algunos temas de su primer disco Sois la Esperanza. Con apenas cuarenta y cinco minutos a disposición, los chicos de Stone Pillow, consiguieron hacer bailar a los pocos que se animaron a acercarse al evento, pero que conforme iba avanzando el recital, eran cada vez más. A lo largo de ocho temas, compaginaron sus trabajos anteriores con la presentación de su primer largo. La banda que ya cuenta con dos EP’s, hizo bailar a los presentes con temas nuevos como ‘Chaminade’ o con temas ya más conocidos como ‘La Bola China’ o ‘La Sangre del Río de la Vida de tu Vida’. El clímax del concierto llegó con ‘DF’, canción que da nombre a su anterior 7″, cuya guitarra hace enloquecer a todo el que escucha esa melodía, para terminar con ‘Las Vueltas’ canción perteneciente al último trabajo. Algunas ausencias destacables fueron cortes como ‘Caída Libre’ o ‘Nada Más’, esta última, demandada sin resultado por la primera fila. Estos chicos son una de las grandes apuestas de la música malagueña, y esperamos que el futuro les depare grandes éxitos y grandes sorpresas. (Brenda)

Airbag

«Podría vivir eternamente en un concierto de Airbag«. Es lo primero que se me pasa por la cabeza al final de este concierto, además de dejar de sudar. Porque lo que seguro haces con un concierto de los de Estepona es sudar, lo quieras o no. Un concierto de Airbag es mucho mejor que el running y es un hecho constatado. Ojeando necesitaba a Airbag, ellos lo sabían y se aprovecharon de esa baza. Empezaron con uno de los temas del nuevo disco que más parece haber calado entre sus fans, ‘Hijos del Hawaii’, para empezar hacer saltar y cantar a su ‘Juventud de Airbag’. Posteriormente, atacaron con ‘Territorio Dagger’ y ‘Marcas en La Hierba’ la última incluida también en el disco que ha salido este año Gotham Te Necesita.

El surf de Adolfo, Pepe y José Andrés se empezó a notar en ‘La Ola Perfecta’ de su anterior disco para pasar a ‘Spoiler’ uno de los himnos de su largo Alto Disco que el público pide en cada concierto. ‘Ensamble Cohetes’, ‘Salva Mi Domingo’ y ’22’ fueron las tres siguientes, y las piernas empezaban a flaquear entre los que estuvimos dando saltos desde el comienzo del bolo. Pero un concierto de Airbag es una fiesta y aunque te lo plantees nunca puedes parar hasta que no terminen. El single de su último disco, ‘Ladrones de Cuerpos’ fue la siguiente con la que disfrutar bailando, ‘Gotham’, ‘De Un Verano a Otro’ y ‘Bomba de Neutrones’ abrieron paso a la recta final, la meta se veía y la encarrilaron con su ultrapegadiza ‘Comics y Posters’, que se coreó hasta las filas más atrás. Pasaron por ‘Ahí va la decepción’ que, valga la redundancia, no decepcionó a nadie, y llegamos a ‘Big Acuarium’, donde nos encontramos con chica favorita, ‘Elena’, que agotó las fuerzas de los que desde el primer minuto estábamos saltando. Ojeando saldó así la »cuestión pendiente» que tenía con Airbag. (Pako)

cita ECASr. Chinarro

‘Veni, Vidi, Vinci’ es la perfecta definición del concierto que Antonio Luque y los suyos ofrecieron en el Escenario Patio. Los acordes tranquilos de ‘El Cabo De Trafalgar’ inundaron el patio del colegio donde ya se empezaba a agrupar el gentío. Tras esta tranquilidad, arrancó con el sonido westerniano de ‘Esplendor En La Hierba’ que casi sin inmutarse cantaron y tocaron los chicos de Antonio Luque, mientras ya se escuchaban las voces de las primeras filas. Posteriormente vino con los ‘Amores Reñidos’ para dejar paso a su nuevo disco Perspectiva Caballera, emociones dispersas con ‘Mudas y Escamas’ y con ‘Droguerías y Farmacias’. Antonio, entonces, recordó el Argentina – Chile de la final de la Copa América, mostrando su indiferencia ante esta final, tanto o más que el público que llenaba el Escenario Patio. ‘Dos Besugos’ y ‘Angela’ se apuntaron al Ojeando, un setlist tan variado como el recorrido por la extensa discografía de Sr. Chinarro. Y llegó el momento de inundar con la electricidad que solo él sabe todo Ojén (cuestas al camping incluidas, los que las padecieron, saben de lo que hablo) ‘Del Montón’, ‘El Rayo Verde’ fueron las que siguieron para dejar paso galopante al caballo vencedor, ‘Babieca’ y acabar la noche deseando a todo el Ojeando que haga el amor, que falta hace con ‘Una Llamada a la Acción’, esta coreada hasta por sus detractores (si es que los tiene). En definitiva, donde El Luque Blanco  pone el ojo pone la bala, no hay fallo con Sr. Chinarro así como no lo hubo en este concierto, que no dejó a nadie indiferente. (Pako)

Xoel López

Pasada la medianoche, el gallego que fuera líder de Deluxe «asaltó» el patio del colegio de la localidad malagueña para presentarnos su recién estrenado disco Paramales, con un sonido que dejaba mucho que desear en comparación con el de las bandas que lo precedieron. Aun así, Xoel y los suyos supieron sobreponerse a ello y encandilar a la multitud que se había agolpado para disfrutar de las delicias del fundador de Lovely Luna.

El concierto encandiló tanto a jóvenes como a no tan jóvenes, pues desde las primeros acordes, Xoel supo ganarse a su público. No tardaron en sonar temas como ‘Hombre de Ninguna Parte’ o ‘Por el Viejo Barrio’ ambas de su primer disco Atlántico, o ‘Patagonia’, canción con la que abre su segundo largo. En algo más de una hora, fueron intercalándose canciones de ambos trabajos, pero no faltó la ocasión para volver al pasado. Nos invadió la nostalgia cuando sonaron los primeros acordes de ‘Historia Universal (El Amor no es lo que piensas)’ uno de los hitazos atemporales de Deluxe, junto con ‘Que No’, uno de los himnos indudables de la etapa anterior del cantante, que hizo desatar la locura de todos los presentes.

No faltó la combinación de sonidos tan elegida de ‘Antídoto’ o ‘Almas del Norte’, todas pertenecientes a su último trabajo que, a pesar de llevar poco tiempo en la calle, parece ser que ha calado bien entre el público (y seguramente en esta casa). Como el propio Xoel comentaba, en los festivales hay un tiempo para cada grupo y ellos iban a cumplirlo, quizá fue este el motivo de la ausencia de temas muy aclamados por el público como ‘Tierra’ o ‘Buenos Aires’.
Aun así, la banda nos dejó un muy buen sabor de boca con canciones como ‘El asaltante de estaciones’ o ‘Todo lo que Merezcas’, primer corte de su segundo elepé, con el público en el bolsillo, el gallego se despidió con ‘De Piedras y Arena Mojada’ y ‘Yo Solo Quería Que Me Llevaras A Bailar’. En definitiva, un concierto que, a pesar del sonido, no decepcionó en absoluto. (Brenda)

Belako

La organización del Ojeando siempre ha demostrado su apoyo a las bandas emergentes y por ello quiso que Belako se encargasen de avivar el fuego que el gallego había prendido. Y la formación vasca, que a decir verdad es ya más realidad que promesa de futuro, no falló. Montaron tal fiesta que fue imposible resistirse a su elctropunk enérgico y melódico a partes iguales. No hubo ni un alma que no se dejara llevar por la intensidad que derrochaban estos cuatro chicos jovencísimos, situados todos democráticamente al frente en el escenario. Un escenario por el que no pararon de pegar brincos y bailar, incitándonos a mover el bullerengue con pequeños diamates en bruto como ‘Sea Of Confusion’, ‘Southern Sea (Beautiful World)’. ‘Molly and Pete’ o ‘Zaldi Baltza’ (de las pocas que cantan en euskera). Un espectáculo de vitalidad que dejó al Patio a puntito para el Columpio. (Roby)

El Columpio Asesino

El Columpio Asesino son uno de esos grupos que tienen casi el mismo número de seguidores que de detractores, pero que –guste o menos– son una apuesta segura para un festival. Y por eso la organización los quiso de vuelta a su escenario, después de su arrolladora actuación en la edición de 2012.

Los navarros aprovecharon la ocasión para presentar canciones de su último trabajo, Ballenas Muertas en San Sebastián –que el año pasado resultó ser uno de los discos favoritísimos de los bándalos–. El Patio fue invadido por el alma punk de la formación tan pronto como resonaron los primeros sintetizadores pegadizos y enérgicos de ‘Babel’,  y se cargó de electricidad y rabia contrenida con ‘Escalofrío’. Ojén parecía satisfecha y liberada cada vez que unía su voz a la de Cristina en sus «pobre imbécil, pobre idiota» de ‘Entre Cactus y Azulejos’, pero se vino abajo cuando oyó el comienzo del tema que da título a su último álbum: ‘Ballenas Muertas en San Sebastián’.

Poco mal, ya que los navarros remontaron con su ya clásico, ‘Perlas’ al que nadie se pudo resistir, ni siquiera los técnicos de sonido, que bailaban en su puesto. Y este solo fue el principio del fin, ya que reservaron el plato fuerte para el final. Nos dieron un azote y de repente quisimos irnos a Berlín, bailar toda la noche y rehuimos cualquier reproche, con ‘Toro’. Pero el apoteosis llegó con su archiconocida cover de ‘Vamos’, exitazo atemporal e inmortal de los Pixies, sensual y macizo, ardiente y poderoso, hizo volar por los aires los ánimos del público. (Roby)

We Are Not Djs

We Are Not Dj’s, dúo marbellí habitual del Ojeando, se encargaron de poner el broche de oro a una edición estupenda de uno de nuestros festivales favoritos. Los pobres se las tuvieron que ver con un técnico de sonido que les bajó el volumen a la tercera canción, pero consiguieron hacernos bailar hasta que el ultimísimo pico de fuerza nos abandonó. Paco y Yoli son unos verdaderos maestros de esto del buen rollo, y mientras saltaban como si estuviesen entre la peña, se presentaron al público con una deliciosa mezcla de Chemical Brothers, Nirvana y Blur. Nos arrojaron temas internacionales y patrios para que bailáramos y no nos dieron respiro, ni un momento de pausa. Fue solo cuando terminó ‘Bumblebee’, hitazo de lo último de Kasabian, dedicado a nuestros coleguis del Ukelele, que nos dimos cuenta de que este año también había llegado el momento de la despedida.

Entonces se apagaron las luces pero los ánimos se mantuvieron encendidos, ansiando la llegada del Ojeando 2016. (Roby)

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