Paz, amor y cristales

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Crónica del concierto de Crystal Fighters en Granada


Con su tercer disco Crystal Fighters han rebajado considerablemente su condición de hype, esa que alcanzaron a base de colar sencillos en anuncios publicitarios y en las listas de éxitos. Podría haber sido el momento perfecto para apartarse del foco de presión y acometer una cierta revolución, pero la banda londinense ha preferido seguir explorando las posibilidades de su sonido comercial.

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Por eso teníamos ganas de comprobar el traslado a los escenarios, la respuesta del público ante las nuevas canciones, que estaban llamadas a representar todo el grueso del concierto. Nosotros lo vimos en Granada, antes de que cierren su gira esta noche en Madrid y después de haber tocado en Valencia o Barcelona. El recinto, el Palacio de los Deportes, no estaba del todo lleno (las entradas estaban algo infladas de precio para una ciudad como Granada), pero el resultado total de la gira por nuestro país se salda en positivo.

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Arrancan con ‘Follow’ (tras una intro rítmica a una txalaparta que pecó de excesiva) para caldear el ambiente, y después se quitan del medio tres de Everything Is My Family, como aceptando que su último trabajo no es precisamente el punto fuerte. Sí tuvo gran acogida ‘Yellow Sun’; no en vano es uno de los temas más continuistas. También ‘Good Girls’, más pensada para el final, o ‘All Night’, el sencillo con el que han vuelto a alcanzar los tops y que supone uno de los puntos álgidos de toda la segunda mitad. Empañadas por la livianidad de ‘Ways I Can´t Tell’ y otros temas de EDM facilón y fraseos melódicos que parecen sacados del pop más radiofónico (¿hay recuerdos del ‘Womanizer’ de Britney Spears?).

Pero resulta evidente que todos sabemos que el clímax está en Cave Rave. La primera que hizo estallar a la audiencia fue ‘Love Natural’, y se reservaron para el cierre a excepcional ‘You & I’, con las que se sucedieron los pogos felices y la sensación de unidad, reforzada por una banda que ya tiene hecha como suya la responsabilidad de expandir el amor allá por donde tocan y una experiencia traumática para inspirar emocionalmente al público: la muerte de su antiguo baterista, Andrea Morongiu.

El final, explosivo con temazos del primer disco como ‘At Home’ y ‘Swallow’, y con la dramática ausencia de ‘Solar System’. Y, eso sí, lo más celebrado, lo de siempre: la fiesta, las pelotas de playa que inundan el escenario y el temazo que un día firmaron con el DJ Feed Me, ‘Love Is All I Got’, que encierra en sí misma todos los conceptos, musicales e intelectuales, que encierran Crystal Fighters en su discografía. Paz, amor. Y un brillantísimo espectáculo.

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About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

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