Las brasas de Arcade Fire

Aparece un vídeo de la banda canadiense tocando la versión primitivísima de ‘No Cars Go’ en 2003.


Toronto. Marzo de 2003. Fiesta de presentación del álbum Now, More Than Ever de Jim Guthrie.

Arcade Fire era solo la semilla de lo que es hoy, una bandilla de cuatro miembros (Régine, Win y Tim Kingsbury con Dane Mills a la batería) que hacía de telonera para el intimista cantautor de Ontario, que a parte de buenas canciones demostraba tener un magnífico oído. Todavía no habían publicado su primer EP y la demo de 2001 era inaccesible; todavía no conocían a Richard Reed Parry, el que les trajo a Jeremy Gara y a Sarah Neufeld. Todavía no se habían encontrado con la Orquesta Bell.

Y entonces también eran buenos porque siempre lo son. Entonces ya estaba germinada una canción gigante como ‘No Cars Go’, que apareció en el EP y no alcanzó su plenitud definitiva hasta 2007 con Neon Bible. La idea de los vientos ya estaba; también el sonido de cacharrería y, en general, ese preciosismo melódico y su organicidad semiacústica.

Lo que pone de manifiesto, otra vez, que Arcade Fire siempre han estado obsesionados con expandir sus horizontes, con mejorar su propuesta. Lo que proponen está bien, lo saben; las vueltas no son para encontrar algo que esté bien. Son para presentar de la mejor forma posible lo que saben que está bien. Lo suyo. Siempre está bien.

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El vídeo es cortesía de Ryan Mills.

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About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

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