TOP 10. Gorillaz

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Vuelve la banda de cartón, vuelve la simiesca tropa de Damon Albarn. Recopilamos las 10 mejores canciones de Gorillaz para ir abriendo boca…


Gorillaz lo reventó en 2001 con el single ‘Clint Eastwood’. Aparecieron de la nada, como mecidos por el nuevo milenio y la necesidad imperiosa de reinventar los conceptos establecidos, y lograron un éxito repentino con una propuesta revolucionaria.

Tras los dibujos animados de los cuatro gorilas (Noodle, Russel, Murdock y 2-D) se encontraban las sombras de Jamie Hewlett, ilustrador y animador, y Damon Albarn, líder de la todopoderosa Blur. Consiguieron elaborar un producto cruzado, sintético, electrónico, funky, pop y marcado por la versatilidad, por la programación, por el gusto por la experimental y por la inclusión permanente del hip-hop. Un triángulo perfecto con Los Angeles, Londres y Jamaica por lados.

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Ahora, cuando les dábamos por muertos tras la hecatombe en la Plastic Beach, regresan con nuevo trabajo y en una etapa de renacimiento e hiperactividad para Albarn, que vuelve a manejar sus dos bandas con solvencia mientras hace equilibrios con su carrera en solitario. El que es genio, es genio.

Así que, en forma de homenaje y para ir abriendo boca, recogemos las que para nosotros son las 10 mejores canciones de Gorillaz:


10. ‘El Manana’/’Every Planet We Reach Is Dead’

Me da miedo acabar esta pequeña lista entregado totalmente al Albarn más lánguido y melancólico, pero en cualquier caso ‘El Manana’ representa claramente la esencia de Gorillaz. Un bajo puramente dub de aires caribeños; la guitarra acústica, esa que se escapa del Odelay de Beck; la eléctrica en palmeo muteado, acuosa y vibrante; la batería seca y programada; los efectos que lo recorren todo; el abrazo orquestal. Y el inconmensurable poder de la melodía al calor de la gravedad de un Damon Albarn en fase de desintoxicación intermitente. Por un día perdió la cabeza… bendito día.

Si utilizamos como reprise la que es su inmediata continuación en Demon Days, ‘Every Planet We Reach Is Dead’, veremos a Gorillaz salir de esa pulsión grave con un número cabaretero abrigado por corales y conducido por una guitarra que se retuerce a base de whawhas y un piano infernal. Los sintes empiezan a retorcerse, a incendiarse al estilo de Ickey Owens, y entra la orquesta para cerrar con algo parecido a lo que el futuro depararía para The Black Keys (Espera… después viene ‘November Has Come’… respirad que solo vamos por el 10.


9. ‘Rhinestone Eyes’

Aquí Albarn se pone en la piel de un poeta, de un cuentacuentos, de un cronista de la destrucción de la belleza del mundo por el impacto de la industria, la tecnología y el capitalismo. El tema es cool, de esos que no paran de avanzar, perfectos para caminar con aires hiphoperos, con las manos en los bolsillos y los hombros por encima de la cabeza.

Gorillaz se cebaron con los sintetizadores en Plastic Beach para representar la ironía de lo sintético. Aquí encontramos solo una muestra del potencial que les terminarían sacando en el que (opinión) es su mejor álbum. Los sonidos caen como gotas de petróleo y la letra está ligada con un flow majestuoso. Y, he aquí otro de los puntazos de Gorillaz, el riff de teclado que acaba convertido en leitmotiv y crece con toda la canción. “I’m a scary gargol on a tower that you made with plastic power”… rimado en ahh.


8. ‘Empire Ants’/’Glitter Freeze’

Otra vez el Albarn lánguido que se acompaña de su guitarra acústica, aunque esta vez también de los teclados de Plastic Bleach. Un órgano crece sutil y un sutil arpegio danza por el espacio que Damon llena con su voz. Que no os engañe la delicadeza; Plastic Beach es demoledor y brutal. Así que desde el segundo plano, desde las profunidades del suspiro del órgano, comienza a desenvolverse otro arpegio sintético que alcanza su explosión con un sonido de choque. Y el temazo adquiere forma completa, recordando al ‘In The Air Tonight’ de Phil Collins. El bajo se enciende y golpea con dureza, y Albarn deja la escena compungido para dejar hablar a Little Dragon (la misma que luego llegaría a petarlo en 2013 aprovechando el tirón de ese trip/trap hop encabezado por FKA Twigs).

Temarraco que siempre escucho seguido de ‘Glitter Freeze’, que, aunque constituya una versión más electrónica del ‘Uprising’ de Muse, pone el broche perfecto y vuelve a demostrar la versatilidad de los monos.


7. ‘Sound Check (Gravity)’

Me viene bien para acercarme también al rollito western que lucieron Gorillaz en su debut homónimo. En esta dura poco, los 20 segundos hasta que entra el bajo dub y la base gorda de hip hop, pero ahí está. Esta canción es más seca, más ruidosa, recorrida siempre por scratches y llevada por una melodía mortuoria tanto por las cuerdas de fondo como por la voz de Albarn. Tiene un puente espléndido solo fundado en la melodía en falsete, la acústica y el sample de violines, y luego todo vuelve a redondearse con el bajo. Y el estribillo se loopea y Damon sigue cantando, y vuelven los scratches. Sin ningún esperpento, sin ningún sobresalto. El flow sombrío de Gorillaz.


6. ‘DARE’

‘DARE’ es electro, un tema que anticipa el sonido de Kavinsky y que pone a Gorillaz en contacto incluso con los Black Eyed Peas… eso sí, con alguien de New Order colado en la banda. Su leitmotiv de teclado es mítico y su bajo funky del todo bailable. Poco más que añadir para un tema simplísimo pero perfectamente cuadrado y pegadizo a más no poder.


5. ‘Tomorrow Comes Today’

Un tema también deprimente y lluvioso (¿no es lluvia eso que se escucha al fondo? ¿no pretenden ser los guitarrazos tormentas?), y algo jamesbondiano. Marcado por una melodía que parece de armónica (es una melódica, un piano soplado) y que recrea perfectamente la soledad del salvaje oeste. La tensión del duelo a pleno sol. Se van sumando sumando las cuerdas para dar ese influjo de pompa que siempre identifica a Gorillaz, y el tema adquiere un cariz trip hop que les acerca a una versión melódica de los Massive Attack de Fifth Harmony. Y al final, se suman las guitarras cacharreras y los silbiditos. Una curiosidad: el vídeo es tan cutre porque a los animadores les resultaba imposible cumplir con los tiempos frenéticos de la música, que exigen sacar singles constantemente.


4. ‘Stylo’

También cercano a Massive Attack, pero esta vez en su vertiente más negra, más soul. Gorillaz son, ya lo hemos dicho, unos grandes dominadores del género. Ellos con su ambientación más espacial, pero de este tema han podido beber hasta Jungle. Bobby Womack se desgañita para cerrar semejante obra de arte, suspendida sobre un loop ácido y un bajo de los más funk. Y los teclados de Plastic Beach se muestran esta vez en pleno estado de apoteosis, fabricando incontables sonidos, aspirando cada línea melódica por todos los puntos de fuga posibles y estirando y reformando cada compás. Y el vídeo con Bruce Willis en persecución por carretera y homenajeando a Robert Rodríguez mola bastante.


3. ‘Feel Good Inc’

También muy conectada con el sonido de Black Eyed Peas, con un fondo funky y una melodía pegadiza hecha de “sha-la-la-las”, además de un bajo gordo y bailongo. Hasta que al minuto todo se corta y Albarn se queda solo con la orquesta. Luego nada se va y todo se suma, y la nueva estrofa vuelve a ser inducida por el bajo y entra la parte rapeada (un poco al estilo de Shaggy o de Outkast), que es otro de los sellos más definitorios de Gorillaz: su constante colaboración con decenas de artistas de hip hop, tomando como cima representativa la que se nos viene. Atentos.


2. ‘Clint Eastwood’

Un puto clásico. Su primer single y probablemente la canción que mejor les representa por incluir todos los elementos que les hacen característicos. Cuando en 2001 publicaron esto, con el tema de los dibujitos, vacilando a la prensa en las entrevistas y con sonidos de esnifar recorriendo la base, se quedaron con toda la vasca.

Albarn se divierte con la melódica para crear un leitmotiv western que se ve reforzado por un loop de teclado que se pierde hacia arriba, y la parte rapeada, en esencial toda la canción, va variando en directo según el rapero que se suba. Dije antes que se nos venía la cima en este sentido: aquí está el día en que Snoop Dog se subía con Gorillaz al escenario de Glastonbury:

El resto es un four-piece que le encaja muy bien a los Gorillaz como tales: a 2-D, que se encarga solo del estribillo con desidia y pasotismo punk; a Noodle, que se vuelve loca al bajo; a Murdock, que saca la lengua y deja guitarrazos que suenan a barco hundido, y a Russel, que simplemente aporrea su batería.

El tema: cómo las drogas (especialmente la marihuana y el caballo) sedan el sentido de la responsabilidad y llenan a su manera, pero también cómo inspiran a Albarn para hacer lo que hace… vamos, el eterno debate.


1. ‘On Melancholy Hill’

Pero no es la mejor. La mejor es esta. Por sencilla, por mágica. Por ser el primer tema sutil y verdaderamente pop de Damon Albarn, por ser esta quizá la canción suya que más pueda colindar con Oasis después de una década de absurdas comparaciones entre los de Manchester y Blur. Por traer entre sus influencias a la Human League y a New Order, por hacer brillante la melancolía. Porque es un tema tan rematadamente bueno que hasta sirvió de inspiración a Daft Punk para hacer su obra maestra, Random Access Memories. Porque seguro que Julian Casablancas lleva 6 años con ella entre las más escuchadas de Spotify. Por su belleza, por su simplicidad. Por no tener ni un solo sonido orgánico, por estar hecha toda ella de plástico y decibelios, por estar mecida por las olas de un teclado profundo. Por su melodía, preciosa y eterna. Por la voz de Albarn, procesada y cantando una de las letras más bonitas de su carrera. Por ese pequeño goteo que solo aparece en los momentos álgidos de la marea en forma de sonido de caja, entrelazando su melodía hueca con todas las que tejen los teclados de Plastic Beach, aquí sí elevados a la máxima potencia (cuento seis…). Por ser una deliciosa canción de amor.

Qué más puedo decir… sí, una cosa: que quiero vivir en un mundo en el que los dj pinchen está canción y que, cuando suene, la gente empiece a desnudarse, a agitar sus cuerpos como medusas azuzadas por las corrientes del mar y a enrollarse entre sí, los unos con los otros, todos entre el sudor y las lágrimas que expíen los pecados de su melancolía.


Esperamos verles por España… a ver si se anima el Primavera Sound.

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Sobre nosotros

Soliloquísimo. Rock n Roll como forma de vida. Y Johnny Walker.

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