11 Ideal – Junio 2017

Legamos a la mitad del año con otra alineación más, una de las más completas y ofensivas


Ya estamos a mitad de año y ya tenemos entre nosotros tantas joyas como para hacer una corona. El Primavera Sound, Isle of Wight, Bonnaroo, Coachella, Glastonbury, el Sónar… algunos grandes festivales ya se han celebrado y ya hemos podido comprobar (en muchos casos en nuestras propias carnes) cómo están funcionando esos grandes discos que están marcando 2017 y cómo sonarán en parte muchos de los que están por venir. Arranca el verano definitivamente y muchos habéis cambiado apuntes por gafas de sol, y otros muchos contáis los días en el trabajo para hacer esa escapada a algún festival remoto donde sentiros jóvenes y vivos como pocas veces en el año. Junio, que ha llegado cargado de sol (y de color; Madrid está teñida de arcoiris celebrando el World Pride), no podía quedarse atrás en cuanto a novedades y presenta uno de los onces más competitivos del año, pura dinamita. Así que no te entretengo más. Esta es nuestra alineación estelar para celebrar el ecuador del año.


Delantera

Hat-trick del astro canadiense”, rezarán los titulares en la resaca del partido. “Tres de tres”. Ya hay sustituto para Cristiano Ronaldo. Cualquier equipo que tenga la suerte y el placer de contar en sus filas a Arcade Fire tiene, seguramente, el partido ganado. Que se lo digan al Primavera Sound. Los canadienses nos tuvieron pendientes hasta el mismo jueves, a nosotros y al mundo entero, pues arrancaba la gira sin noticias de novedad en el frente además de la certeza de que llegaría en algún momento.

Y llegó. El miércoles 31 de mayo ya apareció un vinilo de 12 pulgadas del nuevo single en el stand de Rough Trade del Primavera, y para el jueves 1, justo durante un show secreto que dieron los de Montreal en el marco de la propuesta #UnexpectedPrimavera (brutal, pero ya os sabéis la historia), se lanzaba oficialmente toda la maquinaria del nuevo disco, Everything Now (Columbia Records, 28 de julio de 2017), y el sencillo del mismo nombre. ¿Veredicto? TE-MA-ZO. Lo que significa, entre otras cosas, la enésima prueba de que Arcade Fire lo hacen todo bien, desde el apartado promocional hasta la música, que al final no olvidemos es lo más importante. Ejemplifica además otra nueva reinvención, mostrándoles apegados ahora al ritmo infeccioso del disco, construyendo un aparente back to basics pasado por el filtro festivo, bailable y electrónico de Reflektor.

‘Everything Now’ puede servir casi de continuación natural de ‘Rebellion’ (“every time you smile it’s a fake” podría ser el nuevo “every time you close you eyes / lies”, igual que el golpe tras “we turn the speakers up till they break” recuerda al que hace Reed Parry con el pedal en la segunda estrofa de ‘Rebellion’), pero muestra a unos Arcade Fire más soleados incluso que en The Suburbs, que regresan a los coros eternos y a su barroca organicidad de sinfónica pop, encontrando un punto de encuentro entre ABBA y David Bowie y firmando una de sus mejores melodías, que ya se salen del tiesto de cualquier posible recopilación.

Pocas bandas podrían permitirse en un momento de tanta expansividad recuperar un tema como ‘Neon Bible’ para la gira mientras debutan temas nuevos (ya ha sonado, además de esta y el ‘Creature Comfort’ que conocimos en el Primavera Sound, otra nueva, con aires de Sandinista y Talking Heads: ‘Signs Of Life’, el tres de tres para un mes perfcecto), con el consiguiente recorte de espacio para himnos y clásicos, pero es que pocas bandas tienen un repertorio a la altura de Arcade Fire. Pero sobre todo, pocas bandas siguen insuflándole aire con tanta regularidad, intensidad y contundencia. Premio a una de las medias cualitativas más apabullantes ya de la historia del pop. Premio a la orquesta de fuego, otro más. Premio a la que sigue siendo la mejor banda del planeta.

De ‘Creature Comfort’ (construida como una especie de anuncio sobre el suicidio como alivio de dolores, casi en forma de spot publicitario de algún fármaco) ya hemos hablado, así como de todo el aparataje promocional que están llevando a cabo a través del diálogo surrealista de su cuenta oficial en redes sociales con una cuenta troll oficial llamada Everything Now, Co. Además han publicado una versión “oficial oficial” del videoclip, con hilarantes comentarios que recuerdan a los clásicos vídeos comentados de la VH1.

Con silencio y elegancia atacará Lorde la banda izquierda. Su técnica, impecable, la ha llevado a ofrecer uno de los más complicados y sorprendentes trucos de lo que llevamos de año: Melodrama es una obra de arte de pop atemporal que retrata desde el foco del huracán a toda una generación a la que la neozelandesa pertenece. De forma personalísima, Lorde exorciza los demonios de la primera gran ruptura en forma de viaje de la adolescencia a la madurez, trayecto que además recorre como se pega una fiesta, desde el horror vacui hasta el vacío existencial en el que hunde la luz del sol a los que han sido íncubos de noche. En nuestra crítica tienes más razones de por qué el suyo sea, seguramente, el disparo más impredecible y efectivo del año.

https://www.youtube.com/watch?v=zm_ztEhOB48

Ver a alt-J por la banda derecha va a ser probablemente uno de los momentos más esperados del importantísimo partido que juega este Once. Porque son como ese delantero explosivo que subió fugaz de la cantera, que acabó entrando en el primer equipo y chuleando a jugadores experimentados y que en algún momento del camino, nunca supimos muy bien cuándo ni por qué, se desinfló, dejó de hacer ruido y vio sus sueños de súper estrella truncados por el implacable olvido, la condena a un cierto ostracismo. Sin el apoyo de Pitchfork, que sigue estando ciega ante el indiscutible valor, potencial y personalidad de estos chicos raros de Leeds, alt-J consiguieron con su debut lo que muy pocos, firmar uno de los álbumes más estimulantes y futuristas de su momento y ganarse de forma perenne un crédito como revolucionarios y vanguardistas, llegando a plantearse la posibilidad de si estábamos ante la banda más definitiva y definitoria de los 2010.

El tiempo, como decía, les ha hecho bastante mella, así como la presión y la excesiva simplicidad de su concepto original, una de las trabas más grandes que han visto en su camino y que les ha terminado dejando sin fuelle en una carrera que al final han ganado The xx. Ahora, tras el fracaso (relativo) de This Is All Yours, la apuesta pasa por hacerlo relajado. Lo mismo, sí, pero mucho más relajado. Y, al quitarse las presiones y probablemente extremar el filtro de entrada compositiva hasta el límite de lo paranoide, han conseguido firmar un álbum decentísimo que sigue la línea del no hacer ruido pero que funciona como una pieza unificada y sólida.

Con solo ocho canciones (una de ellas una versión apenas reconocible del eterno ‘House of The Rising Sun’ de The Animals) alt-J han puesto en Relaxer un resúmen acertadísimo de todo lo que ha significado su sonido pero dando por fin el paso de madurez que defina su personalidad más allá del golpe de suerte. La electrónica cobra mayor protagonismo en un disco que sin embargo suena mucho más folk, y es esa fusión lenta la que les vuelve a hacer destacar. Han puesto la mejor gota de cada cosa que dominan. Sigue habiendo paisajismo épico y cinematográfico, como en ‘Pleader’ o ‘Adeline’, ahora decorado también de barroquismo orquestal y sinfónico; han encontrado mejor sonido rock que en todo su sofomoro con ‘Hit Me Like That Snare’, oscuridad punk con recuerdo a un Iggy Pop que no por casualidad narra el vídeo de ‘In Cold Blood’… y, sobre todo, siguen añadiendo joyas en forma de canción: la propia ‘In Cold Blood’ y ‘Deadcrush’.

Medio

Organizando el ataque estarán The War on Drugs, que este año van por la senda del matarlas callando. Normal teniendo en cuenta que su último disco, Lost in the Dream, coronó indiscutiblemente 2014, y que mantener el nivel de repercusión en estos casos es bastante complicado complicado. Cuando estrenaron los once minutos de calma y ensoñación guitarrera (de esa de solear, de la que no es fondo de nada y adquiere voz propia, con olor a Pink Floyd; qué bonito su discurso con Granduciel) de ‘Thinking of a Place’ ya les dejamos a punto de entrar en el Once, pero después de ‘Holding On’ ya nos parecería imperdonable.

Porque estos tíos tienen la mecha encendida, y para suceder a un álbum de rock melódico (de ese que a veces llaman adult oriented, o soft rock, o haber heredado a Bruce Springsteen y a Dire Straits) espectacular, parecen entregarse a una lógica y sana continuación. Melodías y guitarras afiladas pero nunca hirientes, sintes calurosos pero nunca sofocantes, un bajo siempre sereno pero nunca contundente y una fórmula indie rock que parafrasea a Arcade Fire (el xilófono de ‘Holding On’ parece sacado de ‘Intervention’; se entenderán bien con ellos en ataque), The War on Drugs están listos para ponerse de corto. A Deeper Understanding estará disponible desde el próximo 25 de agosto.

Haim van a firmar, con toda seguridad, uno de los discos del año. Al menos del verano. Lo están atacando a la perfección. El mes pasado nos dejaban las expectativas por las nubes tras ponernos ya en las manos dos temazos como ‘Want You Back’ y ‘Right Now’, entraban en nuestro Once y nos garantizaban golazos, pero sobre todo una inteligencia y una capacidad de adaptación al juego brutales. A principios de mes nos deleitaban con el bolazo sorpresa que dieron en la última jornada del Primavera Sound, lo que nos confirmaba que habíamos hecho bien incluyéndolas, pero han sabido mantener la chispa encendida durante todo junio, publicando además el tercer sencillo del inminente Something To Tell You, un clasiquísimo y lindseybuckinghamiano ‘Little of Your Love’ (que ya tocaron en el concierto del Primavera), y el videoclip de ‘Want You Back’, con coreografía (genial) de Francis & The Lights. Así que se merecen regresar al Once. Como es probable que vuelvan a hacerlo el mes que viene. Empieza el verano de Haim.

En el centro de todo estarán London Grammar, con la solvencia suficiente para mantener todo el juego controlado, para hacer de punto de equilibrio entre todos los elementos tensionados en un Once que, arriba, está pensado para el ataque. En su caso, si algo funciona bien, ¿para qué cambiarlo? London Grammar saben lo que es el uk garage, han crecido en la efervescencia de la escena (alcanzaron su primer pico de repercusión gracias a su aparición en uno de los highlights del Settle de Disclosure) y siempre han tenido un sutil fondo electrónico que recuerda a Portishead, como sus guitarras oníricas lo hacen a las de The xx. Y hasta aquí, pues todo ello es solo un telón de fondo para levantar una propuesta que le debe todo al engole grave de la voz de Hannah Reid, a su inteligencia melódica que sigue la línea más mística de Stevie Nicks, Adele, Florence Welch o Enya. En Truth is a Beautiful Thing, su sofomoro, asientan sus bases reforzando su paisajismo, sin perder nunca la compostura, creciendo en una desbordante épica introspectiva y haciendo valer su vertiente acústica por encima de una electrónica que nunca desaparece. Bravísimo.

Defensa

Subiendo la banda tenemos a SZA, que después de aparecer en una de las mejores canciones de Anti, el pasado discazo de Rihanna, ha dado un paso adelante en cuanto a consistencia siguiendo los pasos de Solange, entregándose a los pulsos dramáticos del nuevo r&b, haciendo más hincapié en los ritmos de hip hop y dejando como gesto decorativo su pasado más saltarín. Cosas de pertenencias de sello, la artista de TDE (que estuvo a punto de abandonar tras un polémico retraso de la salida de este estupendo Ctrl) además vuelve a contar con una participación de Kendrick Lamar.

En el centro de la defensa permanecerán impertérritos (y sabemos de lo que hablamos) Cigarettes After Sex. Te miran a los ojos y te acongojan sin apenas movimiento, imbuyéndote su cinemática oscuridad. El minimalismo en estado puro, no hay apenas tonos de gris en una propuesta totalmente en blanco y negro que hace de la flema de seriedad un artificio para dar cuerda a su paz post coital, a su humo de cigarrito de después.

Big Thief les acompañarán para cimentar una solidísima defensa. Y es que el cuarteto de Brooklyn ha entregado su sofomoro (Capacity; Saddle Creek, 2017) casi inmediatamente después de publicar su debut, Masterpiece, en 2016, y en él lo más destacable es la desertificación que le ha hecho el grupo a su indie rock más radiofónico. Aquí las emociones arañan a flor de piel conducidas por unas letras íntimas, preciosistas, meditadas y directas que, sin renunciar a ella, no se ahogan en la metáfora. Y por acordes y arpegios mágicos de áspera evocación guitarrera. Belleza pura que une para dar firmeza a su concepto la madurez con la infancia y se fija en su lazo a través de la familia, símbolo de un hogar que a la vez es emblema de todas las relaciones humanas del mundo.

Si tenemos en cuenta que Murder of the Universe está formado por tres discos, empieza a parecer más factible cumplir aquella promesa que hicieron King Gizzard & The Lizard Wizard tras petarlo con Nonagon Infinity de publicar cinco discos en 2017. Con estos tres más Flying Microtonal Banana han terminado de asentar lo que empezaron el año pasado y convertirse en una de las mejores bandas de desfase rockero psicodélico del circuito. Subirán la banda espídicos e incansables, pues es esa precisamente su principal cualidad, la insistencia maratoniana de su kraut, que viaja siempre engorilado a lomos de una fiera salvaje y siempre difícil de dominar. Cuando regatean, además, lo hacen por pura fantasía, construyendo visiones lisérgicas.

Portería

Nada de rumores y elucubraciones este verano. Uno de los fichajes más esperados ya se ha hecho oficial: Royal Blood han vuelto. Al igual que es muy importante tener un buen ataque, todavía es más vital tener la portería bien cubierta. Y con Mike y Ben hemos ido a lo seguro. Su debut homónimo en 2014 (crítica Royal Blood) resultó ser una de las mayores sorpresas musicales de los últimos años. No se puede negar su éxito: teloneros de los mismísimos Arctic Monkeys o de Guns ‘n’ Roses con tan sólo un disco publicado… y próximamente también de Queens Of The Stone Age. Al César lo que es del César.

Why We Get So Dark? se trata de un segundo trabajo que sigue manteniendo esa potencia atronadora, ese recuerdo a bandas que han marcado la historia de la música (The White Stripes siguen muy presentes), esos riffs de bajo que te consiguen transportar a lugares macabros y oscuros. Diez temas que consiguen saciar a sus incondicionales pero que, como suele ocurrir cuando tu primer trabajo consigue destrozar una gran cantidad de esquemas, no alcanzan las expectativas creadas. A pesar de que no será un disco que quede en el recuerdo, el éxito en sus directos está asegurado. Podrás verlos en el BBK Live (siendo los protagonistas del 5º mandamiento del festival) y en el NOS Alive. Una cita imperdible.  Pablo Lafarga.

Banquillo

Al frente de las piezas y otra de las razones, puede que la principal, que hacen a este Once un monstruo aplastante, la que puede ser la banda de rock más grande que ha dado la historia: Radiohead. Los de Thom Yorke acaban de estrenar OKNOTOK, una reedición de lujo que celebra el veinte aniversario de su obra maestra OK Computer y que, además de todos los temas remasterizados, incluye joyas perdidas de la época como ‘Man of War’, ‘I Promise’, ‘A Reminder’ o ‘Lift’. Poco más vamos a decir aquí, pues esto se merece un artículo en condiciones. No te dejamos un tema… te dejamos el pedazo de concierto que dieron en Glastonbury el finde pasado (spoiler: historia de la música).

Contarán con los nuevos trabajos de The Drums; Ride, por fin con nuevo material tras el regreso a los escenarios del que fuimos testigo en el Primavera Sound; Portugal The Man, que todavía pueden salvarte el partido si se pone muy complicado con algún truco de Woodstock; una Halsey que ha rebajado lo arty de su debut para situarse muy por debajo de Lorde o de otra de las que se han quedado a punto de entrar en el Once, esta con más posibilidades de jugar: Dua Lipa (la veremos en el FIB; ya te hemos recomendado apuntarla); Marika Hackman, otra de nuestras joyas del FIB; un Dan Auerbach que ha vuelto a modos más tradicionales de producción, aparcando de momento a The Black Keys; Young Thug, con Beautiful Thugger Girls como fiesta post éxito de Jeffery (uno es la luz en la oscuridad; el otro la oscuridad a pleno sol); Bleachers, el proyecto solitario de Jack Antonoff donde se está terminando de confirmar como el lord del pop millennial, como una factoría de hits de pop fluorescente con alma coreable, vocación de estadios y flema indie que sirve tanto para producir a Taylor Swift o a Lorde como para recuperar para las nuevas generaciones el legado de una banda tan grande como Fleetwood Mac, o Vince Staples, delantero de recambio que nos ha pillado tarde pero que seguramente marcará más goles que muchos de los seleccionados. Como tarde nos ha pillado Calvin Harris, que acaba de alumbrar un Funk Wav Bounces Vol. 1 plagado de colaboradores de lujo.

De un solo golpe, con sencillos todos destacables, estarán también disponibles en el Once Zola Jesus (brutal su ‘Exhumed’, primer adelanto de Okovi y cruce alienígena entre Arca, Anohni y Florence + The Machine); The Killers con ‘The Man’, también primer sencillo de su nuevo trabajo y que decepciona siguiendo demasiado tarde la línea de Reflektor; unos Queens Of The Stone Age ladygagizados por Mark Ronson en ‘The Way That I Used To’ (al menos es estimulante el aparente cambio direccional); Parcels, que han sorprendido a propios y a ajenos (y seguramente al Vida Festival en el que actuarán este jueves) lanzando ‘Evernight’ en colaboración con Daft Punk; Ariel Pink (bonito retorno ‘Another Weekend’, con aires de Mac DeMarco) o Waxahatchee, que sigue anticipando con ‘Never Been Wrong’ el que parece será uno de los discos del año, Out in the Storm (Merge, 14 de julio). También el nuevo single de The National, ‘Guilty Party’, el minimalista regreso de St. Vincent, ‘New York’, un nuevo sencillo de Grizzly Bear, de Mura Masa, o la canción de Drake para Louis Vuitton… junio, no te vayas nunca.

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About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

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