11 Ideal – Septiembre 2017

Gran 11 Ideal para el mes de septiembre, comandado por la brillantez ofensiva de LCD Soundsystem y The National


Septiembre nos deja algunos de los mejores discos de lo que va de año, nos deja un regreso esperado que ya le exigíamos a una de las bandas claves de los últimos diez años, nos deja bandas que salen con notable alto de la difícil prueba del segundo disco, y nos deja a otra banda que es capaz de demostrar, en plena debacle del indie rock, que todavía hay esperanza. Nos dejó el Dcode y nos dejó el Granada Sound, y nos dejó también la vuelta al ruedo de la banda española por antonomasia, nuestros Vetusta Morla. Y la noticia de que Arcade Fire pararán en Madrid y en Barcelona en abril de 2018.

En general, razones suficientes para hacer más llevadera la vuelta al cole y para volvernos a recordar que la música no se para nunca. Con este equipazo hemos venido a defendernos, a ganar nuestra Champions League particular. Este es el Once Ideal Bándalo del mes de septiembre.

11 Ideal


Delantera

La ensemble del ritmo desenfrenado de James Murphy, LCD Soundsystem, se queda con la punta de lanza, y es que han regresado con ella más afilada que nunca. Con American Dream celebran un funeral por Bowie y por el sueño americano para regresar sin cambiar nada, para seguir siendo significantes y para demostrar por qué son una de las bandas más influyentes y representativas de la música del nuevo milenio. Bailarán hasta el delirio mientras reflexionan sobre el sentido de la vida, de la política, de la filosofía, de la represión o satisfacción de los propios deseos, y siempre sonarán personales, comprometidos, inteligentes, precisos, engrasados. Espectaculares. No es gol lo que ofrecen, es toda una filosofía de ataque.

 

 

Y en la derecha, aunque bien podrían hacer con los Soundsystem de doble pivote ofensivo, la banda que ahora mismo se ha puesto los galones de reina del indie rock a base de esfuerzo, de trabajo y de implicación, de honestidad y de respeto, de negación de lo masivo y de constante búsqueda interior, de permanente excavación en los recovecos del propio sonido: The National. Los de Matt Berninger se han agenciado un estudio propiamente dicho en el que han convivido por primera vez hasta la extenuación, y al final le han rascado la esencia hasta a las paredes. La energía y la unidad con la que trabajan rezuma en un Sleep Well Beast en el que dan un sutilísimo pero tremendamente eficaz paso hacia delante, sin renunciar en ningún momento a virtudes del pasado pero adentrándose con segura cautela en terrenos más incómodos. No es su mejor disco, y quizá abandone de un plumazo la estela hacia la masificación y los estadios que rozaron tras Trouble Will Find Me, pero esto, para ellos, que siempre se han hecho enormes en torno al intimismo, puede ser la decisión más inteligente, la que mantenga encendida la llama de la esencia.

 

 

En la banda izquierda, más bien juntándose hacia la media punta cuando suban los dos colosos de arriba, tenemos a la rusa Zola Jesus, que ha logrado en Okovi su propio caótico equilibrio. En una tormenta que es a veces estática y otras incontrolable y vehemente, Nika Danilova recoge la influencia mercúrica de otros grandes discursos sonoramente apocalípticos y los hace suyos en una especie de transformación alienoide que es fiel a la dilución compasiva de Arca, a la ambivalencia de Björk, a la épica implosiva de Oneohtrix Point Never o al compromiso industrial y mutante de Anohni. Y le sienta de maravilla. Entre lo clásico y lo radicalmente futurista, Zola Jesus asume en el caos el estado natural más ordenado de las cosas, y dicta en Okovi su propia ley termodinámica.


Medio

Un todoterreno en el centro del campo, Mount Kimbie podrían encarnar la eficiencia británica tanto como la marcial contundencia alemana. Industriales, subterráneos, espídicos, raveros, kraut, techno, punk… registrados como algún tipo de lanzadera entre los túneles de la madriguera de un mundo postapocalíptico. El ambient y el post dubstep de su debut no es que hayan desaparecido, es que se han condensado en Love What Survives por culpa de la presión desfasada de una atmósfera anegada en vapores vitrales y han tomado nueva forma, ennegrecida, contaminada. El paralelo sónico a la Blade Runner de 2049, su banda sonora cuántica.

 

 

El nuevo disco de Ariel Pink, siempre difícil de afrontar tras el aclamado desparrame que fue pom, pom en 2014, le pone de vuelta en la vía intimista, lejos de la siniestra extroversión de su predecesor. No significa que haya abandonado lo siniestro, solo que vuelve a contarlo de forma más personal y más lo-fi. Deddicated to Bobby Jameson, como su nombre y como su portada, aterriza en algún momento entre finales de los sesenta y principios de los 70, en un universo cinematográfico y psicodélico, en una idealización lisérgica de contemplación del pasado desde la comodidad del presente y del dormitorio… que te has pasado esta noche, vaya, solo en casa, que no querías, que estabas de «Netflix & chill» —lo dice él mismo en ‘Dreamdate Narcissist’—, que has acabado flipando en el sofá, seguramente en bata y calzoncillos, con alguna idea de olla de los Doors. En ese sueño ácido de resonancia radiofónica, Pink viaja por la estética Pet Semetary, por el terror grunge, por el dream pop y por la Velvet Underground… y llega a reflejarse en la sombra ochentera de todo aquello con estribillos de synth, sutiles trazas de disco y un tema que pasa por una picadora noise el ‘Video Killed the Radio Star’. Todo ironía, Ariel Pink ha vuelto a ofrecer un disco notable. Su fuerte en el campo va con su mirada, de poliédrico hipnosapo: si le miras fijamente estás perdido en su bizarrismo —te reto a que lo hagas mientras suena ‘Revenge of the Iceman’—.

 

 

Lo más chocante del descomunal debut de Moses Sumney es que suena a enamorarse, a acariciarse, a besarse y a hacer el amor mientras habla de soledad y, en definitiva, de arromanticismo. Aromanticism suena a clásico moderno, engarza sus raíces en la narrativa vocal de los clásicos del soul y sabe fundirse en la calidez pop, pero su visión futurista le da alas para trazar su discurso desde una producción de jazz de vanguardia y de electrónica futurista heredada de Flying Lotus o James Blake. La riqueza es quizá su gran virtud, pero puede serlo más cómo está conseguida, siempre con sutileza y minimalismo, respetando cada pulso y cada espacio. Así van sucediéndose todos estos vaporosos pasajes de sensualidad, acompañados de pianos sutiles, de arpegios y de una guitarra minimalista, de sutiles pizzicatos y de aires de bossa, de coletazos de jazz, de caricias como coros femeninos y de arreglos de viento y de cuerda que inflaman el alma. Pero el ambient cósmico en el que todo adquiere coherencia también atraviesa momentos más bailables, como el disco inferno bailable de ‘Lonely World’ —su versión calmada apareció ya en el EP Lamentations, así que ha sido una gran idea reconvertirla a sencillo para todos los públicos—, otros en los que el joven californiano se maneja hasta con dicción urbana y con vocación política y otros más puramente intensos, al calor de la revolución sonora de Bon Iver o de lo desolador del Hopelessness de Anohni —nuestro disco del año pasado—: ahí está ‘Doomed’, uno de los temas del año.


Defensa

Todos los años que han pasado desde el pedazo de debut que se sacó Andy Butler, Hercules & Love Affair, de la manga de la mano de DFA y del que por aquel entonces era conocido como Antony Hegarthy hasta ahora han servido para redondear Omnion, un tratado de electrónica precioso, inteligente e incisivo que les devuelve a la primera línea de la música de club. Ácido, ahora enlaza su disco-house lúbrico con techno-class, cruza los setenta con sus nuevos revivals y consigue un sonido que, desde el homenaje y el revisionismo, los trasciende y ofrece algo, si no nuevo, al menos fresco y estimulante. Arriesgado cuanto menos. Bailable cuanto más; uno de los discos más interesantes y con más pegada del 2017.

 

 

Mogwai han encontrado un cierto equilibrio pop en su último trabajo, este Every Countrie’s Sun que debutaron en exclusiva mundial por sorpresa en el último Primavera Sound y que pondrán de largo en breve en La Riviera de Madrid en lo que consideramos una cita ineludible. En él parecen sintetizar sus últimos experimentos electrónicos con el grueso de su carrera, con un post rock a veces contundente y a veces melódico, pero también dan un paso adelante ofreciendo su versión más vocal y más directa, en una decisión que quizá decepcionará a los fans más radicales pero que demuestra riesgo y valentía a partes iguales.

 

 

Björk ve la luz tras la oscuridad mental de Vulnicura en el primer sencillo de la Utopia anunciada para su nuevo trabajo. Nos abre las puertas de su alma y se muestra vulnerable, pero también aguerrida y llena de esperanza ante la posibilidad del amor y lo eterno y cambiante de su naturaleza. Pero sobre todo es la enésima demostración del poder de la islandesa, de su nivel musical estratosférico. Lo que ella y Arca han construido que no lo derribe el hombre…

 

 

La música de guitarras está especialmente tocada en Reino Unido, aunque no sea una cosa ni mucho menos exclusiva de las islas ni hayamos llegado a un punto de no retorno. Es en parte gracias a Wolf Alice, una de las luminarias más potentes de los últimos años. Su debut llegó tras una serie de EP que les situaron con fuerza en el mapa y satisfizo las expectativas sin tirar mucho del material previo, demostrando que los de Ellie Rowsell son capaces de lucir guapos con muchos trajes. Su eclecticismo se acentúa en un Visions of a Life con el que se quitan sin mucho problema el marrón del sofomoro, demuestran un buen estado de forma y consiguen salir a flote de la misma crisis que escenifican sin querer en el disco: la del rock inglés.


Portería

Pues una buena sorpresa nos hemos llevado con el nuevo disco de The Killers. Y es que Wonderful, Wonderful puede ser, al final, el mejor trabajo de los de Brandon Flowers desde Sam’s Town y, aunque no les devuelve a esa senda, la que recorrían entonces, la de ser verdaderamente relevantes —ojo: con todo, les ha dado su primer número 1 en EEUU—, sí les muestra honestos, enormemente compactados y muy seguros de si mismos y del potencial melódico de su líder y vocalista, que ha aplicado en los Killers aún más de la personalidad propia que ha ido desarrollando en paralelo en los últimos años a través de su carrera en solitario, completamente entregado al revival de los ochenta y a la síntesis de la influencia de los U2 más americanos.


Banquillo

La experiencia la pondrán U2, que ya han empezado a desenvolver el anticipado Songs of Experience. No están para salir al campo, desde luego; ya ni siquiera parece válido visualizarles vestidos de corto, como demuestra lo insulso de su último single, ‘You’re the Best Thing About Me’. Pero para entrenar les vemos de maravilla, con la madurez que les otorga el traje y un par de buenos zapatos.

Manejará las piezas que suponen grandes discos que se han quedado a las puertas de este 11 Ideal como el último de Daughter, un proyecto más bien paralelo que musica un videojuego y que les muestra más electrónicos, o el discazo que se han marcado Alvvays para superar con soltura la maldición del sofomoro. Los Foo Fighters siempre son potentes aunque estén en horas bajas, y la fuerza la pondrán seguro los últimos trabajos de Metz y de Death from Above. Torres pone la sensibilidad guitarrera, The Horrors la sorpresa, y Angus & Julia Stone reforzarán la portería con un disco pequeño pero bonito, lo mismo que unos The Pains of Being Pure at Heart que se vienen de larga gira por nuestro país. No ha estado tan a la altura el segundo disco de Alex Cameron, y contar con Four Tet siempre es garantía de inspiración cuando hay falta de ideas en el centro.

Los sencillos que se han colado en este 11 y que anticipan a los titulares de los próximos meses, esos que pugnan fuerte por un puesto en el primer equipo, han sido ‘Rest’ de Charlotte Gainsbourg, ‘Los Ageless’ de St. Vincent, ‘Dum Surfer’ de King Krule —el suyo apunta a uno de los lanzamientos del año, y aquí te contamos un poco por qué—, ‘Te Lo Digo a Ti’ de Vetusta Morla —lee nuestro veredicto—, ‘Selfish Love’ de Jessie Ware y ‘Tinseltown Swimming in Blood’ de Destroyer.

Puntuación de los lectores
[Total:0    Promedio:0/5]

About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

View all posts by Diego Rubio Méndez →