Crónica: El bucle de Clap Your Hands Say Yeah!

clap your hands say yeah

Crónica del concierto de Clap Your Hands Say Yeah! el pasado 6 de octubre en el Ochoymedio de Madrid


No fue una noche para ningún tipo de proclamación. No hubo reconciliaciones ni hubo decepciones demasiado exaltadas. Y es que Clap Your Hands Say Yeah! parecen haberse plantado en algún tipo de cómoda mediocridad. Sin demasiados aspavientos, Alec Ounsworth sigue sacando discos, el último de ellos, The Tourist, bastante bueno y enfocado tras varios desvaríos desde que reformara a la banda allá por 2011, sigue girando y sigue vivo dentro del circuito musical. Pero lejos quedó el asalto olímpico que supuso su debut homónimo hace ya unos largos 12 años.

La ambición que podía acompañar a un trabajo como aquel se ha desdibujando con los años y, ahora, Clap Your Hands Say Yeah! permanecen como una banda pequeñita, casi íntima, que aún así sigue manteniendo bien el secreto de una cierta juventud. Saben cuál es su baza y saben que se deben a ella, y tampoco parecen tener intención de salir de ahí. Empiezan el concierto con varios temas de todos los discos, dejando pistas sutiles de cada uno, y al final el que mejor se proyecta es ‘Better Off’, sencillo de un nuevo trabajo que no terminaron de explotar bien en directo. Quizá requiere una banda un poco más expansiva, una mayor producción, porque evidentemente son temas más elaborados, pero la prueba ahí estaba de que es un álbum notable, igual que la de que se han acomodado en las rentas del primero. Cuando cambiaron las luces de color inteligentemente a amarillo y rosa, en clara referencia a la portada de aquel Clap Your Hands Say Yeah!, y empezaron a sonar los temas de aquel, fue cuando de verdad se veía cómoda a la banda y al público dando todo.

A partir de ahí, un discurso más redundante con la versión más “electrónica” que incluía una deslucida ‘Coming Down’ y el grueso del último disco —de nuevo, ‘The Pilot’ no se proyectó como debiera; tampoco ayudaba el sonido del Ochoymedio ni el murmullo generalizado— y, sobre todo, una peculiar sensación de bucle perdido en el espacio que podría existir entre U2 y Belle & Sebastian.

Fue el tramo final el que hizo las delicias de los seguidores, con una más acertada ‘Fireproof’ y la excelente ‘Ketamine and Ecstasy’, joyita de Hysterical, pero sobre todo con las que son seguramente sus dos canciones más excelentes y míticas: ‘The Skin of My Yellow Country Teeth’ y la final ‘Upon this Tidal Wave of Young Blood’. Su potencia melódica, sus guitarras iridiscentes y esos sintes cálidos y sutiles, un tímido recuerdo de juventud indie que trae a The Walkmen, a Neutral Milk Hotel o a los primeros Arcade Fire, y a Talking Heads y los Smiths antes que a ellos.

Se despidieron, y tras una breve pausa regresó Alec Ounsworth solo al escenario para hacer una interpretación acústica de ‘Into Your Alien Arms’. ‘Same Mistakes’ y ‘Heavy Metal’ sirvieron para cerrar el concierto, pero dejaron la sensación de que todo lo anterior había acabado demasiado arriba, y ya nunca remontó el vuelo que había alcanzado con los mejores momentos de aquel excéntrico y personal disco de 2005.

Clap Your Hands Say Yeah! le deben la vida. Lo saben. Y lo celebran en la carretera sin excusas de por medio. Cada día. Puede no ser arriesgado, como también puede que ellos mismos, que él mismo, tengan claro que no aspiran más que a hacer canciones y a tocarlas. Pero desde luego es honesto y no pretende engañar a nadie. En la normalidad, en la cotidianidad… en la medianía, en la mediocridad se puede encontrar uno de los equilibrios más perfectos. La virtud del que se conforma con poco, esa que a veces nos esforzamos demasiado en denostar.


Fotografía: Adolfo Añiño (@adolf_ito) para Indienauta.
Vídeo: Christie Collins (@cncollins86).

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About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

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