Crónica Marisquiño 2017: Street or Die

La edición XVII del Marisquiño demuestra que no tiene nada que envidiar a otros festivales mundiales


Del 11 al 13 de agosto se celebró en Vigo la XVII edición del Marisquiño – festival dedicado a la cultura urbana y deportes extremos – que este año incorporaba importantes novedades. El recinto situado en la zona del puerto de la ciudad olívica ampliaba su capacidad hasta 200.000 metros cuadrados y, aunque no hay cifras oficiales, se esperaba superar los 160.000 asistentes

Los participantes llegaron de 20 países diferentes y las competiciones se han podido ver en 100 países gracias al streaming y las redes sociales. El buen tiempo acompañó los tres días de festival con el público abarrotando las instalaciones para ver las novedades de este año.

El skate se ha convertido en deporte olímpico y la primera prueba nacional clasificatoria para Tokio 2020 se disputaba en el Marisquiño, lo que dio pie a poder ver a algunos de los mejores skaters del mundo. 

En mountainbike la modalidad dirty jump se convertía en nivel «gold«, aumentando la altura de los saltos de este circuito de nivel mundial. Y en cuanto a el circuito de BMX, éste continúa siendo uno de los más espectaculares, consolidándose entre lo más importantes de Europa. El MTB Downtown es uno de los clásicos del festival, en el que los riders descienden desde la parte alta de la ciudad de Vigo hasta el puerto.

La parte de motor es una de las más esperadas: Carreras de lanchas compitiendo por la Copa de Europa sobre la ría de de Vigo a más de 140 km/h, el Face 2 Face de motocross que es una disciplina nacida en Estados Unidos – muy poco vista en el viejo continente – y uno de los platos fuertes del festival, saltos de freestyle donde los pilotos hacen auténticas locuras acrobáticas encima de sus motos mientras vuelan una distancia de 20 metros…

En lo que a cultura urbana se refiere es la parte donde más entró en juego la ampliación del recinto, ya que en la pasada edición los conciertos se hacían en la plaza del Ayuntamiento – zona bastante alejada del recinto principal. Cierto es que este año los conciertos tienen uno nuevo enfoque y por lo tanto debemos esperar a ver como avanza en próximas ediciones. Este año el festival contaba con tres escenarios diferentes de acceso gratuito, en donde podíamos escuchar desde punk-rock a electrónica durante todos los días del festival. Además, el sábado Jägermusic organizó una fiesta en el Real Club Naval de Vigo con una selección de artistas gallegos referentes en la música urbana contemporánea.

Más de 25 grupos compusieron el cartel de este año, destacando el concierto de 7 notas 7 colores, grupo de rap liderado por Mucho Muchacho. Largo tiempo el que llevaban sin ir por en Vigo, pero no dejaron pasar la oportunidad para desplegar todos los clásicos que les hicieron ser pioneros de este estilo en España.

A esta nueva zona del festival  también se desplazaron los espacios dedicados al graffiti y el breakdance, a lo que hay que añadir otra de las novedades de este año: La Batalla de Gallos de Red Bull. En ella los participantes encontraban en el Marisquiño la última oportunidad para clasificarse para la gran final de Madrid.

Esta nueva idea nos gusta, pero en esta edición hemos echado de menos platos fuertes del año pasado. Casos como, el internacional, Mad Proffesor – histórico productor y DJ de reggae-dub – o el virtuoso DJ y colaborador de los Beastie Boys, Mix Master Mike.


Conclusiones

Tres días de cultura urbana y deportes extremos de alta calidad que, sumados al buen tiempo de la Rías Baixas, hace que el Marisquiño no tenga nada que envidiar a otros festivales de talla mundial.

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