Digital 21: “Beth Gibbons y Thom Yorke podrían cantar una nana y que fuera la mejor canción del mundo”

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Entrevistamos a Miguel López Mora, Digital 21, con motivo de la publicación del disco debut de su proyecto con Stefan Oldsdal de Placebo


Miguel López Mora conoció a Stefan Oldsdal hace ya 14 años. «Teníamos amigos comunes, una exposición de Munch en la que coincidimos… Desde el principio conectamos muy bien, tenemos influencias comunes tanto en música como en arte», me cuenta al teléfono. Se le cae la baba cuando habla del que es, más allá de compañero de aventura en este nuevo proyecto, su amigo. Digo nuevo, pero el dúo que forman el dj madrileño Digital 21 y Stefen Oldsdal, bajista de Placebo, pese a haber estrenado recientemente su primer disco como tal (ya lanzaron el EP Rebellion en 2015), ya lleva en marcha cinco años y surge de la colaboración meticulosa pero espontánea de dos músicos inquietos y perfeccionistas. «Hemos pensado mucho cada paso que dábamos antes de sacar el disco, sin prisas, montando la banda bien, que el directo nos tuviera contentos a los dos. Somos muy de música y poco de industria, así que no nos hemos puesto plazos y hemos buscado simplemente que nos gustara lo que hacíamos. Hay mucho trabajo hecho, tenemos canciones para gran parte de un segundo disco».

Pero de momento, Inside,  funciona como una amalgama de electrónica melódica abrigada por cuerdas que se mueve entre lo contundente y lo delicado y etéreo y que sintetiza de algún modo las influencias cruzadas que tienen ambos cerebros. «Stefan siempre ha tenido inquietud, y ya en Placebo han utilizado sonidos electrónicos. Yo empecé tocando la batería, la guitarra, el bajo… al final eso se nota». Pero con dos personalidades creativas tan fuertes por si mismas, lo prioritario para ambos ha sido encontrar el nexo común entre lo que cada uno trae de antemano. Puede ser la emotividad, lo emocional. «Stefan y yo somos muy emocionales. Yo particularmente siempre he tratado de hacer una electrónica que tuviera sentimientos… así que es una realidad en nuestra música. Expresamos cosas que nos importan y que manan de nosotros. La electrónica, la música en general, el arte… la vida en si misma pasan por expresar sentimientos». Sentimientos en forma de canciones, por eso los dos músicos han ahondado en el tratamiento melódico y en cómo se construye su coreografía. «Hemos dado mil vueltas a las canciones  —confiesa Miguel—. Todas tienen varias versiones, incluso las que en el disco aparecen con dos pueden tener cuatro o cinco. Hemos trabajado en crear una identidad propia».

Es esa búsqueda concienzuda lo que ha hecho que Inside llegue sin prisa. «Ya teníamos terminadas buena parte de las canciones desde hace dos años, pero creíamos que podíamos sacarles mayor partido, buscar alguna colaboración vocal más…». Como dice el propio Miguel, al principio solo estaban Stefan y él y se centraban más en el directo, que estaba más montado, pero poco a poco lo fueron desarrollando, adhiriéndole elementos que exigían de un nuevo nivel de estructura. Primero incorporaron un cuarteto de cuerda, después le sumaron una batería. «Incluso entre nosotros, que íbamos solo con bajo, voces y sintes, hemos incorporado guitarras, algo que ni nos planteábamos al principio». Su concierto del próximo sábado inaugurando el Metacírculo del Círculo de Bellas Artes en Madrid será el primero que den con la formación más amplia, incorporando además una voz femenina. «Somos ocho, es una locura». Por no hablar del apartado audiovisual y lumínico, algo fundamental en todos sus shows.

Cuando le pregunto por la forma de grabación del disco y por lo que podría suponer estar uno en Madrid y otro en Londres, Miguel tiene claro que «en persona siempre es mucho mejor». Pero han trabajado el disco de todas las formas posibles. «Cuando los dos empezamos ni nos imaginábamos que esto se pudiera hacer. Yo empece en el 88-89, y llegué a comprarme los Tascam esos de hacer ping-pong entre cuatro pistas, que encima costaban un quintal… el resultado de eso está ya para tirarlo y cuando quieres recuperar las cintas para escucharlas no funcionan, que es una pena. Por eso hemos utilizado todas las posibilidades que teníamos. Hemos trabajado cuando él estaba en Sudamérica de gira con Placebo, también desde Australia. Pero también trabajado mucho juntos, tanto aquí en mi estudio en Madrid como en el estudio de Stefan en Londres. Sin parar porque nos gusta el contacto y nos parece fundamental. Por ejemplo, en ‘Spaces’ (hoy mismo se ha estrenado el videoclip, que puedes ver más abajo) trabajamos con la islandesa Margrét Rán y lo hicimos todo por internet, pero cuando hicimos el primer concierto de Londres pudimos invitarla a cantar y, pese a que la canción supuestamente estaba terminada, le pedimos que se metiera con nosotros en el estudio y la redondeamos. El “you will love me” del final viene de ahí… Cuando la japonesa Cuushe estaba de gira en Europa, por Noruega, la invitamos, se vino y acabamos dos canciones. Entre Stefan y yo es más fácil, porque nos conocemos los dos. WeTransfer es maravilloso, y Skype. Tiene cara B, de que todo va muy rápido, o todo es tan fácil para los músicos nuevos que se hacen vagos, pero para nosotros, que hemos vivido lo de antes… ahora un chaval con un portátil te puede hacer una maqueta mejor que un disco de hace 20 años».

Las voces femeninas son parte fundamental de Inside, imprescindibles para incidir en lo emocional de las canciones que lo conforman, así que le pregunto a la persona detrás de Digital 21 por cuál de ellas mataría por contar en una grabación. Me dice que tiene muchas, que podría darme cien de carrerilla y seguir teniendo pendientes. «Sé que Stefan tiene una muy clara, que además es muy amiga suya, que es Mimi Parker, la cantante de Low». Aún así, no hace falta tirarle mucho de la lengua para sacarle un nombre. «Beth Gibbons (de Portishead)… fíjate que estuve a un metro de ella en Benicàssim y no le dije nada, pero la admiro profundamente, me parece una cantante increíble, pura emoción. Siempre digo que ella y Thom Yorke podrían cantar cualquier cosa, una nana, el silencio, y sería la mejor canción del mundo». Cuando saca al cantante de Radiohead le digo que si en algún momento se han planteado usar voces masculinas aún conociendo la respuesta, pues las texturas no se prestan del todo y ellos ya tienen sus voces, pero al menos obtengo de él que tiene una deuda vital con Robert Smith. «Aprendí a tocar todos los instrumentos con los discos de The Cure cuando tenía 14 años y aunque mi música haya ido por otros caminos diferentes siempre digo que tengo esa deuda con él».


Para terminar, me permite hacerle un pequeño test en el que le lanzo seis conceptos para que me diga lo primero que se le venga a la cabeza, y este es el resultado:

Negro.

El color de toda mi ropa.

Violín.

El instrumento que empecé a estudiar cuando tenía 18 años y que tuve que dejar por culpa de horarios y cosas de mi otra carrera. Una espinita clavada. De hecho tengo un violín precioso de aquella época. Pero bueno, ahora nos estamos desquitando. Lo que estamos haciendo desde siempre estaba en mi cabeza. La cuerda con la música electrónica. Cuando todos los terrenos se agotan hay que mirar hacia detrás.

Electrónica.

El lenguaje de nuestro tiempo, porque dentro de ella cabe cualquier música. No es un estilo, es un lenguaje.

Vida.

Lo que hay fuera de mi estudio, supongo.

Música.

Para mí, todo.

Placebo.

Mi amigo, además de una de las bandas más importantes de la historia contemporánea del rock. Cuando voy de gira no veo a nadie, pero cuando terminamos esta, después de unos días agotadores, después de haber terminado el concierto y despedido a los músicos, yo, que soy muy goloso, me fui al camerino, cogí un trozo de tarta y me fui con él detrás de la mesa de mezclas para disfrutar del concierto de mi amigo, reventando porque son buenísimos. Luego llegó Stefan al camerino y nos reíamos porque me decía que me había visto desde el escenario comiéndome la tarta… eso define un poco lo que yo siento. Siempre ha sido un orgullo. Cuando tienes amigos en el mundo de la música lo que mas quieres es estar orgulloso de ellos, de lo que hacen, de su trabajo. Y Stefan es del que mas orgulloso estoy. Placebo tiene uno de los mejores directos de rock del mundo. Y lo digo objetivamente… les he visto crecer, somos amigos desde antes del Meds. Cuando sacaron el Battle For The Sun recuerdo quedar en su casa para escuchar el mastering del disco y decirle que ‘For What Is Worth’ era increíble.

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About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

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