The Gift levantan el Price

La banda portuguesa regaló un enorme espectáculo y anunció el título de su nuevo disco


El público que anoche asistió al Circo Price aguantó poco tiempo sentado. Es muy difícil si quiénes están delante son The Gift, que se encargaban de poner el broche de oro a un magnífico Inverfest que nos ha dejado conciertazos como el suyo o los de Fuel Fandango, Miguel Campello o The New Raemon & McEnroe.

The Gift fueron el lucero del alba del synth pop portugués durante los primeros 2000, alcanzaron relevancia internacional y han sabido mantenerse como una joya interesante o como una suerte de grupo de culto. En 2015 celebraban sus 20 años con un extenso recopilatorio y una gira que les llevaría a volver a componer, y al Circo Price acudían como en ese período de in pass entre cerrar su aniversario y empezar a presentar el producto de esas sesiones.

Altar (así lo han titulado) lo grabaron en Galicia, ha contado con la producción de Brian Eno, que además ha participado en la composición, y viene mezclado por Flood (U2, Depeche Mode, Sigur Rós), y era un momento fantástico para hacer una primera aproximación, más allá de los singles que ya conocíamos: ‘Love Without Violins’, que abrió el espectáculo con cierta timidez, y una ‘Clinic Hope’ apoteósica que puede codearse sin complejos con lo mejor de los portugueses y que ocupó un lugar privilegiado en el show, cerca del éxtasis final.

Y, efectivamente, estrenaron ‘Big Fish’, un funk plástico y oscuro. Tampoco mucho más en cuanto a novedades; el concierto fue más bien una fiesta en homenaje a The Gift y a los fans que les han acompañado siempre, fieles (y mayores). Sonó de primeras la maravillosa ‘Music’, tan envolvente y simbólica, seguida de cerca de la serpenteante y soulera ’11:30′, y llevaron a un nuevo nivel de intensidad temazos como ‘Question Of Love’ o ‘RGB’. Quizá esto fue lo más destacado, que The Gift han sabido llevar en esta nueva aventura su fiesta un paso adelante apoyándose en una percusión electrónica y profunda y en unas bases cada vez más tech. El mejor ejemplo, una ‘Front Of’ que aún sigue creciendo en emociones, que se rodea de una vibrante oscuridad y que consigue contener con audacia la a veces excesiva teatralidad que caracteriza a The Gift.

En eso no han cambiado. Siguen situándose en un peculiar cruce entre The New Pornographers y Belle & Sebastian, entre ABBA y Broken Social Scene. Amparándose en la independencia del hazlo tú mismo y dando forma de locura sintética a unas canciones que parten de arreglos de pop barroco y que siempre miran a lo clásico y a lo experimental. Por eso se permiten despedirse con los incontables cambios de ritmo que se producen a lo largo de los 12 minutos que dura ‘The Singles’. A estas alturas Nuno Gonçalves ya está completamente desatado y te obliga a bailar, a saltar y a agitar los brazos.

Tras despedirse, aparecieron en medio de la platea Sònia y Nuno para tocar a piano y voz una versión del ‘My Way’ de Frank Sinatra, algo ligeramente prescindible por haber sonado ya el “himno” portugués ‘Clássico’ (ya había habido, por tanto, suficiente cabaret y teatro) y no haberlo hecho ‘OK! Do You Want Something Simple’… Tampoco iba a hacerlo, lástima, pero por suerte no se quedó ahí y toda la banda al completo regresó al escenario para desquitarse definitivamente con ‘645’, llevada al delirio por el théremin y todo el totum instrumental. Pura energía. Un regalo.

Altar estará disponible a partir de abril.


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Lluvia y truenos

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About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

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