TOP 10. Las mejores canciones de Metronomy

mejores canciones de metronomy

Seleccionamos las 10 mejores canciones de Metronomy con motivo de su inminente doble visita a nuestro país


Pero especialmente por su concierto en Madrid, que promete ser especial por ser el único que han dado y de momento darán Metronomy en una sala española. Será en La Riviera este mismo sábado 28 de octubre (puedes conseguir tu entrada a través de la web de Ticketea), y nosotros ya lo recomendamos en su momento. Ahora, para celebrarlo de alguna manera, pero sobre todo para ir calentando motores y más para reivindicar la que es quizá una de las bandas más peculiares y significativas de su generación, un poco en la sombra y sin demasiados aspavientos masivos, siempre fieles a su estilo dentro de pequeñas reinvenciones y equilibrados como banda en el entorno más “dictatorial” de Joseph Mount, cabeza pensante de este proyecto, Metronomy, que con los años se me antoja equiparable a una versión británica de LCD Soundsystem, seleccionamos las que, a nuestro parecer, son las 10 mejores canciones de Metronomy.


10.

‘The Upsetter’

Del pastiche disco-chicle electrónico que supuso Love Letters en 2014 emerge esta sencillísima balada de lamentación romántica sobre una sencillísima programación de batería acompañada de un arreglo de cuerdas y una guitarra acústica. La letra es preciosa, igual que las referencias al año 1992, con ‘Sleeping Satellites’, ‘I Will Always Love You’, Prince y Deacon Blue, pero más precioso es el final coral que clama “¿por qué me lo haces pasar tan mal esta noche?” y que se estremece al calor de un bluesero y emocionante solo de guitarra. El alma de Mount al aire, o al espacio, porque esta canción tiene también algo de Starman de dormitorio, que es quizá lo que la hace tan especial.


9.

‘We Broke Free’

Casi a la par que los Black Keys de El Camino, Metronomy dejan para su The English Rivera de 2011 un número de rock tranquilito y oscuro, sostenido por una línea de bajo serenamente seductora, y casi sin querer les enseñan su propio futuro. Porque el sonido de ‘We Broke Free’, aunque el leitmotiv “thank God the gold is mine” siga siendo más de la marca Black Keys, viene a contener todas las particularidades sintéticas con las que acompañó su músculo el dúo de x en el posterior Turn Blue.


8.

‘Heartbreaker’

Basta de baladas, aunque siempre haya en Metronomy una cierta melancolía romántica. Donde mejor la resuelven, sin embargo, es sobre la pista de baile. Un magnífico ejemplo de esto que en la carrera de los de x se ha convertido en lugar recurrente está en su segundo trabajo, Nights Out, concebido, básicamente, como una jarana loca. El paso de ‘Heartbreaker’ es el pequeño delirio enamorado del que quiere quitarse de encima y bebe y baila para olvidar. Con esa brillante carita de pena. Y ya incluye esos vientos tan brass, ácidos y disonantes, y ese bajo saltarín y contundente, pero también sabe sintetizar la tradición de The Rapture y moverse en un equilibrio inusual entre el house y el punk, sin llegar a ser nunca ninguno de los dos.


7.

‘Corinne’

En The English Rivera Metronomy refinaron hacia el pop su histeria electrónica, y ‘Corinne’ puede ejercer de enlace o transición entre este y el anterior Nights Out, porque retiene el cacharreo y esa curiosa disonancia pero enseña una vertiente más comedida y elegante, más new wave. Y es quizá el equilibrio entre esas dos fuerzas compensatorias lo que les hace más característicos.


6.

’16 Beat’

Lo mejor de Summer 08, el disco más reciente de Metronomy y que concibió y grabó Mount prácticamente por su cuenta, es que sitúa su concepto como una continuación de Nights Out, publicado diez años antes, y que por lo tanto recupera su esencia upbeat tras Love Letters. Pero también este tema espectacular del que Prince estaría orgulloso y que está construido como un delirio rítmico bajo una línea de bajo memorable, pero que sabe escaparse en el estribillo hacia un pop sutil, que sabe usar sin excederse y con exquisito gusto el canto de llamada y respuesta y que sabe conducir sus sintes por todos los espacios de la tradición synth.


5.

‘Back on the Motorway’

Confieso que Nights Out es mi disco favorito de Metronomy, y canciones como ‘Back on the Motorway’ tienen la culpa. Aquí sí se libera sin complejos toda su cacharrería electrónica, esas segundas voces psicotizadas casi de dibujos animados, esos sintes incisivos y con tono de casero con recursos, el bajo omnipresente. Y una potencia melódica arrolladora. Pero lo que hace superiores a Metronomy es la capacidad para incluir en el último pasaje esos saxos desafinados y salir vivos del intento, suponiendo a su manera un paso adelante relevante en la línea temporal de la historia del disco.


4.

‘Holiday’

Más de Nights Out, en ‘Holiday’ Metronomy son imparables, y aquí, como tantas otras veces pero aquí especialmente, por la gracia de Obdulenga Adelekan, el bajista del que ya hemos dicho alguna vez que puede ser el más cool del mundo. Pero su línea de bajo, entre el punk y el funk salvaje, arrolladora no puede hacer olvidar el trabajo que hace Mount en el plano vocal, contestándole en falsete a su propia voz procesada, mientras un sinte tembloroso hace estragos febriles con el fondo de la canción, la returce, y la guitarra enloquece, y se da cabezazos de locura contra cada rincón, contra cada sonido. No es que hagan pop histérico. Aquí Metronomy son la histeria personificada.


3.

‘The Look’

Aquí son pura clase. ‘The Look’ es uno de esos sencillos ya eternos para le generación indie… suena y sonará en bodas, bautizos, fiestas, discotecas y bailes de fin de curso, y lo hace porque sabe recuperar los ochenta en el momento justo y con la mirada completamente enfocada. Sin perder de vista su sonido, minimizando hasta lo sutil cada detalle que les hacia diferentes pero manteniendo la esencia de forma elegante. ¿Sabes cuando te presentan a los padres de tu novia, que tú eres un punky de corazón algo desarreglao y tienes que peinarte en condiciones, o ponerte algún traje bonito? Y no decir palabrotas, y no hacer esos aspavientos ni pegar esos gritos… pues así, en una cómoda contención, se sacan Metronomy una de sus canciones más icónicas, para su disco más icónico, The English Rivera.


2.

‘On Dancefloors’

Pero ya he dicho que mi favorito es Nights Out (aunque es obvio que entre los dos anda el juego). Y esta es su mejor canción. Casi un work out de esos que recuerdan a Flashdance, a baile delante del espejo, a superar los problemas ocultando las lágrimas en la oscuridad de la discoteca, en la confusión de la pista de baile. No en vano se llama ‘On Dancefloors’, y no en vano tiene la mejor línea de toda su discografía: “sometimes I’ll put up with it, allright… but I can’t even dance the way I might, what it just me and you tonight”. El sinte también llora, y la guitarra, y todos lloran en esta especie de elegía preciosa que les pone en otro nivel y que al final ha acabado resultando mucho más influyente de lo que todos pensábamos en aquel momento. Y es que Metronomy son, seguramente, uno de los grupos más imprescindibles de toda su generación.


1.

‘The Bay’

Y aquí están todas sus virtudes. Poco más se puede decir para describir ‘The Bay’ que no haya dicho nada, pero la pócima aquí alcanza dimensiones estratosféricas. Igual que ‘The Look’, se ha convertido en su sencillo más característico e icónico, un éxito global, pero aquí lo que además sube el listón es la letra, desenfadada pero profunda y simbólica, con esa pareja que, desde ese pequeño pueblo cerca del mar, sueña con salir, con visitar las grandes capitales, pero que igual siente nostalgia de pertenencia y miedo a volar. La música acompaña la pequeña diatriba con sintetizadores trepidantes y con un bajo de motor en marcha; los coros, como siempre, funcionan a la perfección. Y la Stratocaster robotizada de Mount vuelve a firmar uno de esos fraseos intensos y deliciosos herederos del blues, simples pero potentísimos.


Puntuación de los lectores
[Total:0    Promedio:0/5]

About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

View all posts by Diego Rubio Méndez →