TOP 10. Las mejores canciones de Tom Petty

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Recordamos a Tom Petty, héroe del rock americano tristemente fallecido anoche a causa de un paro cardíaco


Tom Petty fue un maestro en el rock y un ídolo en América, pero por encima de todo fue un puente con el resto del mundo, especialmente con una Inglaterra que siempre sintió admiración por él. Bruce Springsteen o Bob Dylan, maestros con él de esa generación de músicos que pusieron voz y acordes a la clase media norteamericana que empezaba a ceder ante los nuevos mecanismos de explotación capitalistas en medio de las guerras satélites de la Guerra Fría, también eran por supuesto internacionales, pero miraban más hacia los suyos, buscaban un populismo más implicado. Cuando Petty se ponía demasiado yankee solía hacerlo desde el punto de vista de una mujer, volviendo, de nuevo, a lo suyo, a tender puentes y a recortar distancias.

Supo cruzar el charco sonoro para adaptar algo del sonido de David Bowie y los Spiders from Mars, que habían hecho lo propio para vestirse de Iggy Pop o Velvet Underground, y a través de ahí incorporó pequeñas manías del punk, a las que también se resistían otros colosos mejor vestidos, más sobrios que Petty o menos comprometidos con hacer lo que les daba la gana. No doblegarse a las discográficas le restó, seguramente, impacto internacional, pero le acercó incluso a Prince en ciertos momentos de los ochenta, cuando también montó una interesante sociedad creativa con la Stevie Nicks que volaba en solitario, trazando una trayectoria de motor constantemente en marcha.

Una vida, pues celebraba ahora una gira mundial por el 40 aniversario de los Heartbrakers que en Europa solo pasó —triunfal— por el British Summer Time de Londres y que estaba a punto de acabar a principios de noviembre con dos bolos en Nueva York, dedicada al perfeccionamiento de la canción rock, al encuentro de una melodía eterna y de ese aullido de guitarra que en Tom Petty resonó más fuerte, más alto, más agudo y más afilado que en muchos como él.

Recopilamos, a modo de homenaje, las que son —a juicio de este de nuevo humilde redactor— las mejores canciones de Tom Petty.


10. ‘Finding Out’

No es del gusto de todos, lo sé, pero yo siempre le tuve un cariño especial a Long After Dark, el primer disco de Petty en los ochenta, en 1982, así que he querido incluir una canción aquí y dejar fuera la que hubiera entrado, ‘Anything That’s Rock ‘N’ Roll’, tan punk que hasta influyó a los Green Day. Es rock de carretera sin muchas complicaciones, uno de sus discos más fáciles de escuchar, pero ya introduce un deje punk devastador que sienta las bases de una banda tan importante para el rock americano de los años siguientes como serían The Replacements. Puramente ochenteros, más sobre los sintes y los riffs sexuales de guitarra, están en la bonita y experimental ‘You Got Lucky’, pero prefiero incidir más en que ni los Foo Fighters serían ellos mismos sin Tom Petty. Lo demuestra esta ‘Finding Out’ que cierra la lista.


9. ‘Runnin’ Down a Dream’

Uno de los riffs más icónicos de la historia y una de las canciones de carretera por antonomasia, este ‘Runnin’ Down a Dream’ que salía —muchos lo recordaréis— en el GTA San Andreas y en el Guitar Hero funcionaba como segundo single del que fuera primer disco en solitario de Tom Petty tras el breve parón de los Heartbreakers a finales de los ochenta, y ha terminado siendo una de sus canciones más radiadas en todo el mundo.


8. ‘Learning To Fly’

Una de las canciones más redondas de Tom Petty, puro rock de raíces americanas con tímidos y dóciles sintetizadores y una letra que habla de volar, de ver las cosas desde un punto de vista más amplio, del tiempo y de la memoria. Una cadencia rota, la sencillez sublimada, ‘Learning To Fly’ supuso el regreso de Tom Petty al frente de The Heartbreakers y anticipaba el disco de 1991 Into the Great Wide Open, concepto en si mismo sobre el que da vueltas la canción. Y Ryan Adams le debe la vida.


7. ‘Mary Jane’s Last Dance’

Esta podría ser una de las canciones más inspiradoras de la historia porque muchos de sus elementos están por todas partes, lo que no deja de ser curioso teniendo en cuenta que en su momento se hizo notar su sutil parecido con otra de The Jayhawks, ‘Waiting for the Sun’. Ya se sabe que la música, que es pura energía, no se crea ni se destruye, solo se transforma, así que obviamos ‘Dani California’ de los Red Hot, obviamos toda la carrera de Amaral, obviamos a Oasis y el ‘Pánico Práctico’ de Izal, igual que asumimos que Petty se viste aquí como pocas veces de Bob Dylan. ‘Mary Jane’s Last Dance’ es un hitazo de rock alternativo manufacturado por un Rick Rubin en estado de gracia —luego sería productor de los Chili Peppers, casualidades de la vida— que acabó en el Grandes Éxitos de los Heartbreaker ya que la banda la grabó en 1993 mientras Petty componía Wildflower, su segundo disco en solitario. Y tiene de todo, empezando por esa dicción de escupitajo y terminando con la guitarra sucia y muscular. Pero sobre todo tiene un estribillo casi místico que se va a los Eagles para dejar en suspensión no solo la música, sino toda la historia que se construye sobre ella. Magia.


6. ‘Here Comes My Girl’

La tensión se palpa en esta preciosa canción mientras Petty espera a que llegue esa chica. Cuando le mira a los ojos empieza a desatarse, a quitarse las trabas en las que le retiene el gran Mike Campbell, fiel paladín a la guitarra, durante una estrofa en la que, entre el tratamiento con eco y el tono que danza entre el engole y el fuego, se aparecen el Prince de Purpe Rain cuyo cinematografismo ha seguido siempre Tom Petty o la Blondie más intensa. El estribillo es la liberación plena en clave de los Byrds más coloristas, con su fiesta de arpegios de Hammond y su preciosismo melódico —a Black Francis de Pixies debió encantarle—. ‘Here Comes My Girl’ fue una de las joyas escondidas del que probablemente fue el mejor álbum de Petty al frente de los “rompecorazones”, Damn the Torpedoes, publicado en 1979.


5. ‘Breakdown’

Una canción sensual y seductora, noctámbula —Petty convocó de urgencia a los Heartbreakers en el estudio pasadas las dos de la madrugada para terminar de grabarla— y conducida por un pulso r&b decorado por un riff de guitarra magistral y trémulo, de esos que se deshace en la boca al tibio calor corporal. Es el primer sencillo de Tom Petty con los Heartbreakers, de su estreno homónimo de 1976, y él quería colarle a la discográfica una duración de casi siete minutos que —evidentemente— no aceptó. La encontrarás en sus conciertos, donde nunca ha renunciado a ella.


4. ‘Refugee’

‘Refugee’ abría por todo lo alto Damn the Torpedoes y, en su momento, pudo ser el rugido rock más auténtico emitido, uno capaz de influir a todo un gigante como Bruce Springsteen, que sacó de aquí mucho de su explosión comerical de principios de los ochenta. Auténticos y frescos, los Heartbreakers sonaban aquí a lo de siempre mejor hecho que nunca, a un rock atemporal de ese de suero de la eterna juventud,  que demuestra estar aún vivo y coleando en el trabajo de Ryan Adams o de Adam Granduciel al frente de los aclamados War on Drugs —¡han hecho uno de los discos del año y todo estaba escrito en esta canción de 1979!—. Temazo incontestable, un puto clásico del rock & roll.


3. ‘Don’t Come Around Here No More’

La excepción que confirma la regla del genio de Tom Petty, ‘Don’t Come Around Here No More’ es la mejor canción del extraño disco de new wave psicodélica de 1985 Southern Accents y una de las más ricas, extrañas y completas de toda su carrera. Está construida sobre una programación electrónica de Dave Stewart de Eurythmics que recuerda mucho a la de la versión del ‘I Can’t Stand the Rain’ que Tina Turner publicó ese mismo año para Private Dancer, e incluye varios elementos de su estilo, como los coros soul —en los que por entonces también estaba Madonna—. Pero le aplicó sitares y una letra surrealista inspirada en algo que le dijo Stevie Nicks, con la que ya tenía una gran relación, a su ex pareja en una fiesta tras un concierto de Eurythmics. Precisamente con ella grabaría, además de ‘Insider’ para Hard Promises en 1981, el que fue el mayor éxito de su carrera, ‘Stop Draggin’ My Heart Around’, para el enorme Belladonna de la bruja de Phoenix.


2. ‘Free Falling’

El disco más comercial de Tom Petty también es un gran disco, y su mayor hit propio también es una estupenda canción. Full Moon Fever marcó en 1989 el estreno en solitario del músico de Florida y, aunque fue rechazado en principio por la discográfica, al final le metió para siempre en la radiofórmula. Sus coros están espectacularmente tratados, y la melodía es de una simplicidad y de una belleza incontestables, evidentes anticipos de lo que iba a ocurrir la década siguiente en el pop rock, especialmente en el británico. La versión en directo contenida en el recopilatorio The Live Anthology es una verdadera maravilla.


1. ‘American Girl’

Un clásico en el que está retratada en pequeñas dosis toda la historia del rock. Hay una dócil histeria heredada de los 50, con unos coros que parecen sacados tanto de allí y de su bee-bop como de un sueño cuántico de viaje al futuro, en pleno apogeo del indie… hay una guitarra con ecos de The Byrds, hay un final psicodélico y hay una melodía que encarna a la perfección el heartland rock, el jangle, el rock de carretera, lo que luego derivaría en punk y hasta lo que terminaría convirtiéndose a través del paso de los años en el ‘Last Nite’ de los Strokes. Está la historia de una chica americana que sabe que hay algo más allá del lugar en el que está atrapada, esa prisión que puede llegar a ser la América “interior”, y que ha servido para narrar otras decenas de historias sobre la supervivencia y la superación. Sobre escapar con una sonrisa y la brisa en la cara, y el calor del sol. Y el sueño de una noche de verano.


Fotografías: Rodolfo González;

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About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

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