Crónica: El Último Vecino, Putochinomaricón, fiestón en el Ochoymedio

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La que se armó el viernes en el madrileño Ochoymedio, con El Último Vecino teloneado por Putochinomaricón y un fin de fiesta patrocinado por Soy una Pringada


Reconozco que mentiría si dijera que no estaba en el Ochoymedio al roce de la apertura de puertas para quitarme la espina de Putochinomaricón. Para mi era el primer reclamo, por lo novedoso, de una noche que ya avisábamos se presentaba imprescindible y que superó incluso las expectativas, poniendo a bailar a casi 1000 almas la misma noche que en Madrid se presentaba la gira vendeboletos de Operación Triunfo.

Teniendo en cuenta que Putochinomaricón solo tiene subidos 5 temas y que ha desechado ‘Marikapikapika’ por temas de apropiacionismo, como contaba a Jenesaispop, y porque ya no se siente identificado artísticamente con el reggaetón (que sigue disfrutando), tampoco me esperaba mucho más que aquello, pequeñas pistas sobre lo que tiene para ofrecer de verdad. Y efectivamente, tampoco hizo falta. Tocó sus cuatro temas restantes y entre medias sí estreno una nueva canción que además debería salir en breve: ‘El Test de la Bravo y la Superpop’.

Gran parte del público sintoniza con él y otra porción se muere de curiosidad. Es fácil conectar con Chenta Tsai, que se muestra delicado, tímido y graciosillo. Cuantas menos cosas toque mejor de momento, porque no es más que una sombra de lo que será, el bruto de un bloque de mármol en el que ya se empieza a adivinar la sombra posterior. Poco había que ver porque lo que hay que ver debe estar reservado para el Sónar. De momento, él solito, base pregrabada y una decoración de Todo a 100 chino en torno al portátil como otra de sus formas sutiles de reivindicación.

La primera pasa por no cortarse un pelo en sus pocas canciones, atacando problemas banales en los que se intuye el poso intolerante de muchos aspectos de la sociedad. “No tengo wifi ni una señal, no puedo entrar en PornoTube ni trabajar”, o toda esa crítica satírica al postureo en redes sociales que acomete en ‘Tu Puta Vida Nos Da Un Poco Igual’ y en ‘Tú No Eres Activista’. El hit, sin embargo, es la inconformista ‘Gente de Mierda’.

Lo dicho, más una satisfacción de curiosidades que un concierto en si mismo y, pese a todo, sigue dando la sensación de que por pequeño que sea, cada paso pertenece a una performance artística mayor que todavía estamos por ver. En el Sónar, imagino, lo resolvemos.


Respecto a El Último Vecino, llamadme mitómano o friki, pero eché de menos ‘Drama Tras Drama’ aunque apenas la hubiera cantado. Primera Parte, su “primera colección de canciones de 2018”, había salido ayer mismo y hubiera estado bien salirse del guion y darle espacio a alguna nueva que no fueran los dos singles, una ‘Un Secreto Mal Guardado’ que encaja tan bien en el repertorio que cuesta reconocerla y una ‘Dónde Estás Ahora’ que no es que encaje bien o no, es que sobresale destacada por encima y se confirma concierto a concierto como una de las infalibles de los barceloneses.

Estaban motivados, felices de haber metido a casi 1000 personas en el Ochoymedio, una de las salas alternativas más icónicas de la capital. Incrédulos incluso. La emoción pudo incluso con el constipado de Gerard, que se tragó más que de costumbre las quejitas que le gusta soltar y dio el tipo como exigen las grandes noches. Esta de El Último Vecino lo fue, un festival de temazos que tumbaron el Ocho un par de veces y que arrancaron poguillos, abrazos colectivos y mucho karaoke.

‘Antes de Conocerme’, ‘Culebra, Columna y Estatua’, ‘Mi Escriba’, ‘La Noche Interminable’, ‘Tu Casa Nueva’, ‘La Entera Mitad’, ‘Una Especie de Costumbre’… el repertorio, igual que noté en el Planta Baja de Granada, descansa fundamentalmente sobre Voces, pero también sobre una banda sólida que también puede ir a machete y tocar como los ángeles. Ayer Manuel y Bernat estuvieron brillantes a la batería y a la guitarra, y de Gerard todo lo que diga se quedará corto: es uno de los mejores frontman, entre lo agrio y lo simpático, lo tierno y lo insoportable, que tenemos en España.

Voces da el grueso de canciones y su primer disco los temazos antológicos, la reptil y brillantísima ‘Otra Vez Asustado’, ‘Antes Siempre Esperaba’ o el finalísimo sin bises ‘Tú No Estás Asustado’ y su lick de guitarra intemporal, y su melodía technopunky, tontikraut que es imposible borrar de la cabeza.

Los pelos de punta, eso sí, y qué curioso es todo, con ‘Mi Chulo’ de La Zowi. Los pelos de la sala, que se vino arriba como en pocos momentos del concierto en bastantes sectores. Gerard decía de ella que era la canción más triste que había escuchado últimamente, y esa tristeza valiente, férrea puede ser lo que la hace tan irresistible. Eso y frases tan demoledoramente bellas como “trapis de amor, llamamo’a un par de putas, seguimos siendo dos, papá, solo tú y yo, se nos paran las agujas del reloj” o “hemos dejado de vender to’ eso, yo ahora solo quiero kilos, kilos de besos, que el colchón ya está bien grueso, ya eso lo he dejado, el vivir de eso”. Este brindis va por La Zowi, sí, pero también por una versión perfecta (es un temazo joder, no cabe duda) que además va con aires de reivindicación sonora y que se redondea con ese coro precioso con ‘La Noche Interminable’. Un día fueron Love of Lesbian o Lori Meyers. El Último Vecino juegan esa liga, y si no les llega el día es porque ellos, en el fondo, se la pasaron la primera tarde.

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About Diego Rubio Méndez

Soliloquísimo. Bowie se me apareció en sueños y no me dijo nada, pero supe que la música iba a ser el camino de mi vida.

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