Black Label Society – Grimmest Hits

El disco Grimmest Hits de Black Label Society fue lanzado en enero de 2018, se titula Grimmest Hits y pese a ser un juego de palabras no se trata de un álbum recopilatorio sino de un disco con material inédito y un poco diferente (aunque no demasiado) a lo que nos tiene acostumbrados el grupo liderado por el virtuoso guitarrista Zakk Wylde.

Para la mayor parte de los amantes del heavy metal y del rock en general no hace falta decir quién es Wylde, pero por si algún despistado todavía no lo sabe, el líder de Black Label Society es uno de los grandísimos guitarristas de la historia del metal contemporáneo. Algo que nadie esperaba, ni siquiera él mismo, y es que en su adolescencia decidió colgar las seis cuerdas por falta de interés. Afortunadamente Wylde se dio cuenta de su error y un par de años más tarde volvería a poner de nuevo las manos sobre la guitarra.

Su historia personal está escrita al más puro estilo Moneymaker, pasando de ser un guitarrista amateur a toda una estrella del heavy metal. Su carrera comenzó siendo muy joven haciendo covers con sus amigos de Ozzy Osbourne y Black Sabbath. Un día, mientras trabajaba en una gasolinera, escuchó por la radio que el mismísimo Ozzy Osbourne estaba buscando guitarrista para suplir al legendario Randy Rhoads. Wylde, un tanto escéptico sobre sus posibilidades, decidió presentarse y finalmente consiguió el puesto.

Desde entonces y hasta nuestros días han pasado nada más ni nada menos que 32 años, tiempo en el que ha participado y creado más de 20 discos. Wylde se ha consolidado como uno de los guitarristas más respetados en el mundo, llegando incluso a ser una de los rostros asociados a las guitarras Gibson Les Paul. Este éxito comercial alejado de los escenarios le llevó a crear su propia marca de guitarras en 2016, Wyle Audio, idea que hasta la fecha le ha salido perfecta.

Entrando ya en el disco, Grimmest Hits es un poco más de lo mismo pero con matices. Es lógico pensar que tras tantos años encima del escenario, Wylde no iba a traer nuevos estilos. Lo suyo es el heavy metal y así lo ha demostrado siempre, aunque en este disco decidió bajar el tempo de las canciones y darle más relevancia a las letras, mucho más profundas, así como a las melodías en los solos de guitarra eléctrica, mucho más armónicas. Lo que no cambió fue la sección rítmica, en la que la batería y el bajo siguian siendo la carretera por la que Wylde conduce sus fraseos, que tienen en este álbum un mayor nivel expresivo.

La primera canción, perfecta para la introducción y que deja claro lo anteriormente expuesto, es Trampled Down Below. Comienza con una sección calmada de cuerdas hasta que entra el bajo, que marca el camino al resto de instrumentos. Es una de las canciones más densas en cuanto a riffs repetitivos que desembocan en un solo. Como podíamos imaginar, un shredder como Wylde ofrece un solo a una velocidad vertiginosa de gran expresividad que se complementa muy bien con el resto de la canción y que está lleno de los matices que tanto caracterizan los trabajos de Black Label Society.

Foto/// Wikimedia/// Andreas Lawen, Fotandi/// CCBY-SA3.0

Similar en el tempo a la canción anterior se encuentra la siguiente composición, Seasons of Falter. Ritmo lento y machacón que deja por el medio un solo quizás demasiado largo, aunque eso ya es una cuestión de gustos. Lo que está claro es que a Wylde no se le terminan los recursos para impresionar a los fans de las seis cuerdas gracias a sus técnicas de tapping así como al uso de efectos como el chorus para las partes más melódicas, algo que nos recuerda al rock de los 80.

En The Betrayal el protagonismo lo toma desde el primer momento la guitarra, que es la que le da entrada al resto de instrumentos con un riff pegadizo y rápido, así como los fraseos posteriores, que se complementan perfectamente con la voz de Zakk, quien consigue, gracias a los coros, unas armonías vocales que demuestran todo su potencial como cantante. El solo es, de nuevo, una auténtica locura, en el que se van entrelazando diferentes escalas que van desde las notas más agudas del mástil hasta los trastes más altos.

Los quince primeros segundos de All That Once Shined nos hacen creer que la canción será acústica, algo que no es una novedad ya que el líder de la banda nos tiene acostumbrados a grandes interpretaciones con guitarras acústicas en las manos, aunque este no es el caso. Aquí el protagonismo continúa siendo de los amplificadores y de la electricidad con un punto de inflexión en el medio de la canción, momento en el que la guitarra eléctrica hace una entradilla para  después ser acompañada por el resto de instrumentos con un cambio de melodía y de ritmo muy interesante para los fans del doom.

All That Once Shined sirve como anticipo de The Only Words, que sí tiene un toque más relajado y que podríamos encuadrar dentro del Americana, recordando por momentos a las mejores obras de los primeros discos de The Allman Brothers Band. 

Para romper totalmente con los esquemas de la canción anterior, Room Of Nightmares (fue el single del álbum) muestra la cara más bromista de la banda, tal y como se puede apreciar en el videoclip de la misma. Ésta es posiblemente la canción que más relación tenga con el resto de discos de la banda: fraseos duros, solo quebradizo y ritmo continuo. Sin duda este tema, que podría estar en cualquier otro álbum del artista, será el que más llame la atención de los fans incondicionales de la banda

 https://www.youtube.com/watch?v=SRYh4o1pVDM

Fuente: YouTube

A Love Unreal es, a su vez, la canción que mejor define al disco: llena de cambios de ritmo y en la que se pueden escuchar desde guitarras acústicas a eléctricas poseídas por la velocidad del heavy más ochentero. La batería tiene grandes momentos a lo largo de los seis minutos de obra, ya que le da forma a toda la pieza.  De ser llevada al directo hará disfrutar a los amantes de los timbales, los bombos y los platos.

Disbelief, octavo tema de Grimmest Hits, es la canción que más recuerda a la etapa de Wylde en Ozzy Osbourne, por lo que hace que sea poco sorprendente para los fans incondicionales de la banda. Esto no quiere decir que la canción no tenga calidad, sino que recoge los estándares que ha repetido a lo largo de toda su carrera. The Day That Heaven Had Gone Away es el tema más sentimental de todos los que encontramos en el álbum. Aquí, lo que más destaca es la voz de Zakk Wylde, algo sorprendente si tenemos en cuenta que en los últimos años Wylde ha tenido diferentes problemas de salud que le han dificultado enormemente llegar a los registros más melódicos con su garganta.

Las dos siguientes canciones, Illusions Of Peace Bury You Sorrow, sirven como una dura despedida que no se sale del cauce del resto de canciones. Como colofón encontramos una canción totalmente blues, Nothing Left To Say, que combina recursos como el slide, algo que no ha usado demasiado el virtuoso guitarrista a lo largo de su dilatada carrera y que, sin duda, le otorga otras posibilidades frente al tapping o al shredd.

Como conclusión, el disco es un poco más de lo mismo dentro del estilo de Black Label Society. Podemos encontrarnos con algún matiz pero sigue manteniendo la esencia rápida y contundente de la banda, así como la calidad vocal de Wylde, quien en este disco está casi al  mismo nivel de importancia que su calidad instrumental.

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